La Poesía Española desde el Modernismo hasta las Vanguardias
A finales del siglo XIX, la cultura española atravesaba una profunda crisis que se vio acentuada por el desastre de 1898, esto es, la pérdida de las últimas colonias españolas. Este hecho supuso un proceso de degeneración política y social que ocasionó un retraso en todos los aspectos de la vida del país. La inestabilidad y el analfabetismo general en la sociedad impulsaron a los intelectuales a protagonizar una reacción ideológica conocida como el regeneracionismo, a través de la cual exigían una reforma cultural.
En la literatura, esta crisis espiritual de fin de siglo dio lugar a dos movimientos que, aunque con enfoques diferentes, compartían un deseo de cambio: el Modernismo y la Generación del 98. Más adelante, aparecieron otras dos corrientes que reaccionaron contra el arte anterior: el Novecentismo y el Vanguardismo.
1. Modernismo
El Modernismo fue un movimiento artístico que nació en Hispanoamérica. Surgió a finales del siglo XIX y se prolongó hasta bien entrada la segunda década del siglo XX. Este movimiento estuvo inspirado en dos tendencias culturales francesas del siglo XIX: el parnasianismo, que promovía el ideal del “arte por el arte”, esto es, la búsqueda de la perfección formal y la belleza exterior; y el simbolismo (representado por Baudelaire, Verlaine y Mallarmé), tendencia intimista centrada fundamentalmente en la expresión de los sentimientos y de las emociones más íntimos. Trataba de encontrar la realidad oculta que se escondía tras las apariencias del mundo (a la que no se podía acceder mediante los sentidos). De ahí que recurrieran al uso de símbolos y al arte de la sugerencia.
El Modernismo fue introducido en España de la mano del nicaragüense Rubén Darío, cuya trayectoria literaria se puede resumir en tres obras: Azul… (1888), Prosas profanas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905).
Precursores españoles
Los precursores españoles de este movimiento fueron Francisco Villaespesa y Salvador Rueda.
Sin embargo, las figuras más sobresalientes del Modernismo español fueron los poetas Manuel Machado (Alma), Antonio Machado (Soledades, cuyo tema central es la angustia existencial), y Juan Ramón Jiménez (Arias Tristes). Los dos últimos poetas se alinearon con este movimiento al inicio de sus trayectorias poéticas, aunque posteriormente evolucionaron de manera diferente.
Temas modernistas
Los temas que los modernistas mostraron en sus textos fueron los siguientes:
- El deseo de evadirse de la realidad que los rodeaba, ya fuera hacia épocas antiguas o hacia exóticos paisajes orientales.
- El cosmopolitismo: Se huía del provincialismo y se buscaban nuevos escenarios extranjeros con el objetivo de conocer otras culturas. Francia se convirtió en el centro cultural soñado, símbolo de lo refinado y lo exquisito.
- El amor: representado como un amor delicado, idealista, pero también refinado y con alusiones al goce físico y a la sensualidad.
- El desasosiego interior generado por la propia existencia: se manifestaba en la exaltación de lo irracional (fantástico) y el misterio. El poeta sufría una angustia existencial y se expresaba en tono triste, melancólico y nostálgico.
- El lenguaje sensorial: el uso de símbolos como el cisne, que representaba la belleza, la elegancia, la pureza; y el azul, símbolo del sueño, entre otros.
Estilo modernista
A nivel estilístico, la poesía modernista se caracterizó por tener un léxico enriquecido (con cultismos o vocablos exóticos), musicalidad (por ejemplo, mediante figuras retóricas relacionadas con los sentidos, como la aliteración o la onomatopeya) y una métrica renovadora, basada en el empleo de estrofas tradicionales junto a otras novedosas (como los sonetos en alejandrinos). El objetivo de estas características líricas era encontrar una mayor expresividad de sus sentimientos.
2. Generación del 98
En paralelo al Modernismo surgió la Generación del 98, un grupo de escritores (nacidos entre 1864 y 1876) que adoptó una actitud de reflexión y de crítica ante la situación de España. A diferencia de los modernistas, que reaccionaron buscando conscientemente la belleza, los noventayochistas buscaron despertar una conciencia social en sus conciudadanos a través de sus obras. Asumieron el compromiso cívico de denunciar los males de la nación, indagar en sus causas y proponer soluciones. Por tanto, esta generación no surgió como un movimiento literario opuesto al Modernismo, sino como una manera diferente de entender la función de la literatura.
Con este objetivo, la poesía eliminó progresivamente la brillantez retórica del Modernismo en favor de una sintaxis sencilla, aunque mantuvo la idealización de la naturaleza y el paisaje castellano. Por su parte, trataron los siguientes temas:
Temas noventayochistas
- La reflexión existencial: se trataban cuestiones como el paso del tiempo, la obsesión por la muerte, la soledad, el sentido de la vida, las creencias religiosas… El escritor tenía una actitud de angustia, pesimismo y hastío.
- Los problemas de España: se preocuparon por el llamado tema de España, es decir, la identidad de la nación. Se interesaron por conocer sus paisajes (sobre todo de Castilla), sus gentes, su historia, su tradición. Denunciaron las injusticias, la miseria, la ignorancia y el estado de abandono de nuestro país.
Autores destacados
Un lugar destacado en esta poesía noventayochista lo ocuparon dos autores: Antonio Machado y Miguel de Unamuno.
Por un lado, Antonio Machado evolucionó desde una primera etapa modernista (con una poesía simbolista) hacia una segunda etapa más propia de este movimiento. En ella manifestó su preocupación social por el pueblo castellano. Destacó su obra Campos de Castilla, una reflexión sobre la realidad de España, sus tierras y sus gentes. Hubo una actitud crítica que dio testimonio del atraso y la pobreza, de las desigualdades e injusticias. Finalmente, en su última etapa sobresalió la obra Nuevas canciones, en la que predominó el elemento reflexivo y filosófico, con un estilo más sencillo y denso, cargado de símbolos.
Por otro lado, Miguel de Unamuno expresó con un estilo sobrio su desasosiego interior por los problemas existenciales y su visión estética de Castilla en su obra Poesías.
A lo largo de las primeras dos décadas del siglo XX, el Modernismo y la Generación del 98 convivieron, aunque con enfoques y preocupaciones distintas. Sin embargo, a pesar de sus diferencias, ambos movimientos compartían la convicción de que el arte debía servir como un medio para transformar la realidad y la conciencia de la sociedad.
3. Novecentismo
En torno a 1914, un nuevo grupo de escritores e intelectuales, encabezados por Ortega y Gasset, buscó la modernización de España a través de la formación científica y cultural: fueron los llamados novecentistas o Generación del 14. Sus miembros reaccionaron contra el arte anterior y abogaron por una literatura intelectual que abandonara el sentimentalismo y lo pasional de sus predecesores. Además, quisieron superar el pesimismo del grupo del 98, por lo que ofrecieron soluciones como la democratización de España, el desarrollo de la ciencia y la educación y la difusión de sus ideas de forma pedagógica. De ahí que el ensayo fuera el género novecentista por excelencia. Sin embargo, también cultivaron la novela y, en menor medida, la poesía.
Dentro del ámbito poético de esta etapa, Juan Ramón Jiménez, premio Nobel en 1956, fue el máximo representante. Su poesía es, en palabras del propio poeta, una poesía en sucesión, una obra en marcha. Él mismo estableció, en sus últimos años, tres etapas en su producción:
- Poesía sensitiva o modernista: Arias tristes, Jardines lejanos, Platero y yo.
- Poesía intelectual: Eternidades, Diario de un poeta recién casado, de estilo novecentista. En esta etapa, consciente de que antes se había detenido en la apariencia de las cosas, buscó la esencia de las cosas a través de la poesía desnuda o intelectual: transformó la palabra ordinaria en poesía, por ejemplo, uniendo dos palabras imprevistas o inventando otras nuevas.
- Poesía verdadera: En el otro costado; Dios deseado y deseante. Revisó su poesía anterior y buscó la poesía verdadera, total, que consistía en crear la cosa misma a través de la palabra para parecerse a Dios.
4. Vanguardias
Aunque los novecentistas aportaron novedades importantes a la lengua literaria, no se produjo, sin embargo, una verdadera ruptura con respecto a la literatura anterior. Esta llegó con el Vanguardismo, un amplio movimiento artístico que se desarrolló (de forma heterogénea) en Europa desde principios del siglo XX hasta el comienzo de la II Guerra Mundial. Las vanguardias o ismos fueron, por tanto, movimientos que se opusieron radicalmente a la precedente estética artística (artes plásticas fundamentalmente, literatura, música y cine). En España se difundieron a través de las revistas Prometeo y Revista de Occidente.
Características vanguardistas
Sus características fueron las siguientes:
- Ruptura radical con las normas del arte pasado.
- Búsqueda de la originalidad a través de la experimentación: los artistas no copiaban la realidad, sino que la deformaban (buscaban lo inexpresable, lo de difícil comprensión y la libertad absoluta).
- No pretendían reformar la sociedad; sólo practicaban el arte por el arte como si fuera un juego, utilizando, muchas veces, la metáfora y el humor.
- Defendían la rebeldía moral y política, pues buscaban la polémica y el escándalo.
Representante destacado
Su máximo representante en España fue Ramón Gómez de la Serna, creador de sus famosas greguerías, breves frases que combinaban metáfora y humor mediante asociaciones sorprendentes que partían de situaciones y elementos cotidianos. Servían para revelar la paradójica y absurda naturaleza de la realidad. Por ejemplo: Soda: agua con hipo; Los tornillos son clavos peinados con raya en medio.
Principales ismos europeos
Los principales ismos europeos fueron los siguientes:
- Cubismo: Reivindicó la autonomía de la obra de arte y la fragmentación de la realidad mediante la simultaneidad de ideas y el collage. En poesía se observó en los Caligramas de Apollinaire.
- Futurismo: Surgió en Italia con Marinetti y fue practicado en España por Rafael Alberti y Pedro Salinas. Proponía la simultaneidad de sensaciones en movimiento, la industrialización, el progreso técnico. Para ello, se sirvieron de la libertad de palabras en poesía, la eliminación de los signos de puntuación o los nexos (creando una sensación de incoherencia y de vértigo) y la unión de varios colores o varios tipos de letra.
- Dadaísmo: Creado por el poeta rumano Tristan Tzara. Recibió su nombre por el sonido del balbuceo infantil (da-da), ya que perseguía liberar la fantasía del individuo y superar todas las inhibiciones hasta llegar a un lenguaje incoherente. Este movimiento abrió paso al surrealismo.
- Surrealismo: Fue el movimiento vanguardista más revolucionario y de mayor importancia que, liderado por el poeta André Breton, influyó en Rafael Alberti (Sobre los ángeles) y en García Lorca (Poeta en Nueva York). Defendía la necesidad de alumbrar un individuo nuevo, pues la cultura occidental había mutilado al ser humano con la razón, por eso exaltaba la imaginación, el deseo, la infancia o el sueño.
- Creacionismo: Introducido en España por el poeta chileno Vicente Huidobro. Pretendía que el poema no imitara o reflejara la naturaleza, sino que, como ente autónomo, la creara en sus versos (“hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”).
- Ultraísmo: Creación hispana impulsada por Guillermo de la Torre. Supuso una ruptura definitiva con los excesos verbales del Modernismo. Recogió elementos del futurismo (exaltación de la máquina o experimentación) y propuso metáforas e imágenes como ejes de la poesía, dando lugar a una estructura más visual y fragmentada.
5. Conclusión
La literatura española desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX mostró un proceso dinámico de innovación y ruptura, reflejo de las crisis de España y los cambios en la cultura occidental. Cada movimiento literario respondió a las demandas de su época, desde el exotismo y la perfección formal del Modernismo, la introspección crítica de la Generación del 98, el racionalismo e intelectualismo del Novecentismo, hasta la creatividad y la experimentación radical de las Vanguardias.