Teorías Psicológicas Fundamentales
Teorías del Aprendizaje y la Percepción
Teoría de la Gestalt
Percibimos el mundo como un todo organizado y no como la suma de sus partes. Explica cómo agrupamos estímulos para darles sentido, basándose en principios como la proximidad, la semejanza o la continuidad.
Teoría de Piaget
Describe el desarrollo cognitivo en etapas (sensorimotora, preoperacional, concreta y formal), explicando cómo los niños construyen el conocimiento a través de la interacción con el entorno y su capacidad de resolver problemas complejos.
Cognitivismo
Estudia cómo los procesos mentales (atención, memoria, percepción) influyen en el aprendizaje. Enfatiza que aprender no es solo reaccionar, sino también procesar, interpretar y almacenar información.
Aprendizaje Social
Aprendemos observando a los demás e imitando sus comportamientos, especialmente si vemos que tienen consecuencias positivas. Destaca el papel de los modelos y de procesos como la atención y la motivación.
Constructivismo
Afirma que construimos nuestro conocimiento activamente, integrando la nueva información con lo que ya sabemos. El aprendizaje ocurre mediante la interacción con el entorno y otros individuos.
Teoría del Aprendizaje Significativo
El aprendizaje es más efectivo cuando la nueva información se relaciona con conocimientos previos, creando estructuras mentales duraderas en lugar de memorización mecánica.
Teorías de la Inteligencia
La inteligencia es la capacidad para encontrar soluciones ante los problemas que plantea el entorno.
El coeficiente intelectual es la inteligencia de una persona, basándose en la relación entre su edad mental y su edad cronológica, multiplicado por 100.
Modelos jerárquicos de la inteligencia: consideran que las aptitudes intelectuales forman una jerarquía, con un factor G en el nivel más alto, un segundo nivel compuesto por dos grupos de factores (V-E, verbal-educativo, y E-M, espacial-mecánico), y un tercer nivel con subfactores vinculados a los niveles anteriores.
Inicialmente Thurstone consideraba estas 7 aptitudes como independientes entre sí, posteriormente admitió la existencia de un factor común. Propuso que estos 7 factores se integrarían en 3 grandes dimensiones o capacidades generales: la comprensión verbal, el razonamiento y la memoria.
Raymond B. Cattell propuso una teoría de la personalidad definida por un número determinado de rasgos, no solo vinculados a las capacidades intelectuales. Es relevante su distinción entre:
- Inteligencia fluida: capacidad general de percibir relaciones, independiente del contenido cultural al que se aplica y muy dependiente de condiciones hereditarias, sin desempeñar un papel directo en el aprendizaje.
- Inteligencia cristalizada: conjunto de habilidades para percibir relaciones entre dominios concretos, producto del aprendizaje y de las influencias culturales recibidas.
La teoría triárquica de la inteligencia de Sternberg propone 3 modalidades de inteligencia:
- Componencial: Está compuesta por metacomponentes, componentes de ejecución y de adquisición de conocimiento, y está asociada al rendimiento académico.
- Práctica: Relacionada con la capacidad para resolver problemas cotidianos y la vida diaria, a menudo ausente en la educación tradicional.
- Creativa: Permite generar soluciones nuevas y es propia de personas creativas, como artistas o científicos.
Sternberg subraya que el éxito intelectual depende del equilibrio entre estas tres inteligencias. La inteligencia no es solo cuantitativa, como en los modelos psicométricos, sino que depende de cómo cada individuo aprovecha sus capacidades en distintas situaciones.
La teoría de Gardner sobre las inteligencias múltiples propone una visión más compleja que las teorías tradicionales, basándose en la idea de que existen capacidades biológicas universales vinculadas a la resolución de problemas en contextos culturales específicos. Gardner distingue entre capacidades universales (lingüística) y su manifestación cultural (oratoria). A partir de esta base identificó siete inteligencias:
- Inteligencia musical: Habilidad innata para aprender música, común en “niños prodigio”.
- Inteligencia cinético-corporal: Capacidad para coordinar y organizar movimientos, característica de deportistas y artistas.
- Inteligencia lógico-matemática: Habilidad para resolver problemas complejos sin necesidad de cálculos escritos, común en niños prodigio.
- Inteligencia lingüística: Capacidad para utilizar la lengua de manera efectiva, en conversaciones o en la creación literaria.
- Inteligencia espacial: Habilidad para organizar el espacio y orientarse, especialmente en navegantes y artistas plásticos.
- Inteligencia interpersonal: Capacidad para comprender y anticipar las emociones e intenciones de otras personas, relacionada con la “inteligencia emocional”.
- Inteligencia intrapersonal: Capacidad para reconocer y comprender los propios estados emocionales.
Este enfoque destaca que las inteligencias no son absolutas ni independientes y pueden variar según el contexto cultural y los desarrollos futuros. Hay estudios neurocientíficos que vinculan algunas de estas inteligencias con áreas específicas del cerebro.
Inteligencia Emocional y Emociones
La inteligencia emocional es necesaria, porque si no la hay, no habrá bienestar vital y por lo tanto el individuo no será feliz. Si no hay estabilidad emocional, será más difícil aprender.
Las emociones son respuestas automáticas que nuestro organismo genera ante estímulos internos o externos, con el objetivo de adaptarnos rápidamente al entorno. Están relacionadas con cambios fisiológicos y conductuales (como el miedo o la alegría).
Los sentimientos son la interpretación consciente y prolongada de las emociones. Representan la experiencia personal de las emociones y suelen estar influenciados por la memoria, el contexto y los valores (sentir tristeza tras una pérdida).
Damasio clasifica las emociones en 3 tipos:
- Emociones de fondo: relacionadas con estados de ánimo, como dolor o placer.
- Emociones primarias: miedo, ira, enfado, sorpresa, tristeza y felicidad.
- Emociones sociales: Afectan las relaciones con los demás, como vergüenza o celos.
La teoría tradicional sobre la inteligencia es desafiada por la neurociencia, que demuestra que intelecto y emociones están interconectados. Las emociones son esenciales para nuestra supervivencia, y suprimirlas sería inviable. Los seres humanos no somos máquinas, sino “máquinas sentientes”, por lo que la inteligencia emocional es fundamental.