Teatros Nacionales de España, Francia e Inglaterra en el Siglo XVII: Comparativa y Figuras Clave

Los Teatros Nacionales de España, Francia e Inglaterra en el Siglo XVII

España

España, en el siglo XVII, experimenta un periodo de gran poderío y riqueza debido a su vasto imperio. En este contexto, el teatro florece con una identidad propia y características distintivas.

Lope de Vega, con su Arte nuevo de hacer comedias, establece el modelo teatral que seguirán autores como Calderón de la Barca y Tirso de Molina. Las claves de esta obra y del teatro español de la época son:

  • Pluralidad temática: Se abordan temas como la fe, el honor y el amor, dando lugar a la tragicomedia (“Lo trágico y lo cómico mezclado”).
  • Estructura: División tripartita en tres jornadas.
  • Verso y polimetría: El teatro se escribe en verso, utilizando diferentes tipos de estrofas según la situación.
  • Reglas clásicas: Se rompe con la unidad de lugar y tiempo, pero se mantiene la unidad de acción.
  • Personajes tipo: El rey, el poderoso, el padre, el caballero, el galán, la dama, el villano y el gracioso.
  • Influencia italiana: La “Commedia dell’Arte” italiana es una base fundamental, aunque el teatro español desarrolla características propias.
  • Lugar de representación: El corral de comedias. Las funciones se realizaban a plena luz del día. Comenzaban con una loa (alabanza) a los gobernantes o nobles. El objetivo principal era la diversión y la evasión.
  • Justicia poética: Reparación del honor a través de la venganza y un reparto de premios y castigos al final de la obra.

En España, coexistían tres tipos de teatro:

  • Teatro público: Representado en los corrales de comedias.
  • Teatro eclesiástico: Ligado a temas religiosos.
  • Teatro cortesano: Representado para reyes y nobles. Este último era muy diferente del público, con representaciones en la corte y en casas de nobles. Los actores utilizaban carros que conformaban una plataforma escénica.

Inglaterra

En Inglaterra, el teatro religioso da paso al teatro cortesano y al público durante el “período isabelino”. Se produce una revolución moderna con el auge de la clase media. Destaca la figura de Shakespeare, que triunfa en la primera mitad del siglo XVII, aunque su obra comienza en las últimas décadas del XVI, durante los reinados de Isabel I, Jacobo I y Carlos I.

Inicialmente, las obras eran representadas por vagabundos en patios de posadas. Con el éxito, se construyen teatros como “El Cisne” (The Swan) y “El Globo” (The Globe) cerca de Londres.

El teatro inglés comparte similitudes con el español:

  • No se respetan las reglas de las tres unidades.
  • Se mezcla verso y prosa (ejemplo: Shakespeare).
  • Se combina lo culto con lo popular.

Destaca la figura del clown, similar al gracioso español, pero con una mayor profundidad filosófica, llegando a un humor amargo en lugar de burlesco.

La sencillez escenográfica se compensaba con la fuerza de la palabra y la música. El público era diverso, con nobles en las galerías y el pueblo llano de pie. Se representaban tragedias, comedias, tragicomedias y obras históricas. Era común que una obra tuviera varios autores.

Thomas Kyd y Christopher Marlowe son precursores importantes de Shakespeare. Existían dos compañías de actores principales: la de Lord Chamberlain y la de Lord Almirante. Los nobles prestaban sus nombres para proteger a los actores de acusaciones de vagabundaje. Las mujeres no participaban en las compañías; los personajes femeninos eran interpretados por hombres.

William Shakespeare (1564-1616) se forma en la cultura clásica. Se casa a los 18 años. En 1592, en Londres, comienza a ser reconocido como autor y actor, formando parte de la compañía de Lord Chamberlain. Sus éxitos le proporcionan una buena situación económica, llegando a poseer una décima parte de las acciones del teatro del Globo.

Sus 37 obras constituyen un legado fundamental de la literatura inglesa. Su grandeza reside en:

  • Dominio del idioma inglés.
  • Estilo rico y variado.
  • Capacidad de crear personajes universales y complejos.
  • Habilidad para emocionar al lector o espectador.

Desde 1599, con su compañía en el Globe, su técnica mejora, así como su dominio del lenguaje y los recursos dramáticos. Entre sus obras destacan:

  • Comedias: El mercader de Venecia, La fierecilla domada, El sueño de una noche de verano. Se basan en la comedia novelesca y de enredo italiana, pero Shakespeare enriquece los personajes.
  • Tragedias: Macbeth, Otelo, Romeo y Julieta (escrita en su primera época). Se alejan del modelo clásico grecolatino. Presentan protagonistas nobles que, puestos a prueba, muestran sus debilidades humanas.
  • Obras históricas: Enrique VI, Ricardo II, Ricardo III. Reflejan el interés del público inglés por el pasado de su país.

Francia

En Francia, el siglo XVII está marcado por el reinado de Luis XIV. La sociedad se compone de una nobleza influyente, un alto clero equiparable a la nobleza y una burguesía emergente que llega a alternar con la aristocracia. El campesinado vivía en condiciones miserables.

En la primera mitad del siglo XVI, el teatro francés aún conserva géneros medievales. Hacia mediados de siglo, cobran importancia las representaciones de comediantes italianos, imitados por compañías francesas. A finales del XVI y principios del XVII, triunfa el teatro barroco, que transgrede las reglas de las tres unidades y mezcla lo trágico y lo cómico.

En la década de 1630, surge una reacción contra el Barroco, dando lugar a la época dorada del teatro francés. Sus características son:

  • Separación entre comedia y tragedia.
  • Distribución de personajes según los géneros.
  • Imposición de las tres unidades.
  • División en cinco actos.
  • Exclusión de excesos considerados de mal gusto.

Figuras clave de este periodo son Pierre Corneille, Jean Racine y Jean-Baptiste Molière.

Molière, a los 21 años, renuncia a su posición acomodada para dedicarse al teatro. Se une a una compañía de cómicos como autor. Introduce un nuevo concepto de comedia, con innovaciones en la representación, un esquema activo y personajes más complejos. Mezcla elementos cómicos y dramáticos, da importancia a los personajes femeninos y elimina las castas sociales. Entre sus obras destacan:

  • La escuela de maridos y La escuela de mujeres (comedias).
  • Tartufo (en verso, sátira contra la hipocresía religiosa).
  • El Misántropo (crítica a la superficialidad de la sociedad parisina).