Panorama Literario del Siglo XV: Romances, Poesía Cortesana y Teatro

Panorama Literario del Siglo XV

El siglo XV fue un período de transición en la literatura, marcado por la convivencia de formas medievales y el surgimiento de nuevas tendencias que anticiparían el Renacimiento. A continuación, exploraremos las principales manifestaciones literarias de este período.

El Romance

El romance presenta dos tipos de estructuras: el romance-cuento, que reproduce la historia completa, y el romance-escena, que se centra en un aspecto aislado de la historia. Sus técnicas más frecuentes eran el fragmentarismo, que destaca lo esencial de la peripecia, y la mezcla de formas en el discurso, intercalando la narración y el diálogo en estilo directo. Su lengua y estilo se caracterizan por una gran sencillez expresiva, pero a su vez, logran un ritmo narrativo muy vivo. Se utilizan recursos literarios como la anáfora, la antítesis y el paralelismo, aunque rara vez se introducen elementos fantásticos.

La clasificación de los romances se realiza según su temática, como por ejemplo, los inspirados en los mitos épicos (asuntos y personajes de los cantares de gesta y las crónicas) y los históricos o fronterizos (hechos históricos recientes).

Poesía Cortesana

Dentro de la poesía, destaca la poesía cortesana, una lírica culta fundamentalmente palaciega. Esta poesía complementa la refinada vida de los nobles y también se conoce como poesía de cancionero. Sus composiciones se transmitían cantando, leyendo o recitando en las cortes reales o nobiliarias, y fueron recopiladas en cancioneros, como el Cancionero de Baena o el Cancionero General.

La poesía cortesana recibió influencias de la poesía provenzal y de los poetas italianos (Dante, Petrarca o Dolce Stil Nuovo), que promovían una visión platónica del amor y la admiración por los clásicos. Aunque abordaba diversos temas (morales, filosóficos, políticos o religiosos), su eje principal era el amor cortés. Los géneros más representativos fueron la canción (tema amoroso y destinado al canto) y el decir (composición extensa de carácter grave sobre temas filosóficos, morales y políticos). En su métrica, predomina el octosílabo combinado con pie quebrado y el dodecasílabo (dos hemistiquios). Su estilo se caracteriza por su refinamiento, con abundantes recursos retóricos como la paradoja y el paralelismo. Entre sus autores más destacados se encuentran el Marqués de Santillana (Serranillas), Juan de Mena (obras de tipo trovadoresco, moral y alegórico) y Jorge Manrique (Coplas a la muerte de su padre).

Jorge Manrique y las Coplas a la Muerte de su Padre

La obra de Jorge Manrique, especialmente sus Coplas a la muerte de su padre, es reducida, contando con apenas 50 poemas. Se dividen en poesía amorosa (45 composiciones), poesía burlesca (tres poemas) y poesía moral (una obra representada por las Coplas). El género en su obra está escrito en un tono didáctico moral. Su tema principal es la muerte, aunque también aparece la inconsciencia de los bienes mundanos, el paso del tiempo y la fugacidad de la vida, los caprichos de la fortuna y la fama. Incorpora numerosos tópicos como el ubi sunt, vita flumen, vanitas vanitatis. Su estructura y contenido se dividen en tres partes: las coplas de la I a la XII (vida terrenal), un conjunto de reflexiones y consideraciones; las coplas de la XIV a la XXIV (vida de la fama), donde Manrique ofrece una nómina de hombres ilustres; y las coplas de la XXV a la XL (vida eterna), un elogio de las virtudes y hazañas del maestre don Rodrigo. Su estilo se caracteriza por la sobriedad y la hondura.

La poesía termina con la sátira social, siendo la obra más destacada La danza general de la muerte, que sigue los patrones de la corriente medieval europea, apareciendo en Francia en el siglo XIV. Su estructura externa está en forma dialogada, donde la muerte (personaje central) llama uno a uno a todos los hombres. Los atributos de la muerte (arco, flecha, lazos) dan una imagen macabra que se recrea en la agonía y el cadáver. Finalmente, aparecen algunos tópicos, como el ubi sunt? o el omnia mors aequat.

Prosa del Siglo XV

En cuanto a la prosa, destaca la prosa de ficción. En el siglo XV, el ideal caballeresco y la exaltación amorosa influyeron en el auge de dos géneros narrativos: la novela de caballería y la novela sentimental, reflejos de la literatura cortesana e ideales aristocráticos. La novela de caballería alcanzó su máximo esplendor con Amadís de Gaula de García Rodríguez de Montalvo. La novela sentimental (mediados del siglo XV) se centraba en el sentimiento amoroso y seguía las convenciones del amor cortés, como Cárcel de amor de Diego de San Pedro, caracterizada por su tono lírico e introspectivo, uso de la forma epistolar, ambientación en lugares remotos o extravagantes y una estructura breve, de ritmo lento y poca acción.

Teatro del Siglo XV y La Celestina

El teatro en castellano fue escaso hasta el siglo XV, cuando se desarrollaron el teatro profano y el litúrgico. A finales del siglo, la generación de los Reyes Católicos impulsó un teatro más complejo, con temas bucólicos y amorosos, destacando Juan del Encina, Lucas Fernández y Torres Naharro. Los espectáculos cortesanos con música, danza y máscaras fueron una de las principales formas de entretenimiento de este siglo.

La obra más representativa de la literatura del siglo XV es La Celestina, escrita por Fernando de Rojas en 1499, considerada una tragicomedia. Refleja la lucha entre el deseo y la moral, y explora la corrupción humana a través de la figura de Celestina, una alcahueta astuta que manipula a los personajes a su antojo. El argumento gira en torno a Calisto, un joven noble que se enamora de Melibea. Para conquistarla, recurre a Celestina, quien, a cambio de un precio, lo ayuda en su amor. Sin embargo, las intrigas de Celestina terminan en una tragedia, con la muerte de varios personajes. Sus temas principales son el amor destructivo, la codicia y la corrupción moral. Los personajes están marcados por sus pasiones desbordadas, lo que los lleva a la perdición. Calisto, Melibea, Celestina, y los criados Sempronio y Pármeno son los protagonistas de esta historia que muestra la fatalidad y el destino trágico de los personajes debido a sus propios deseos y errores. La obra refleja la crítica social y moral de la época, mostrando cómo las pasiones humanas pueden arrastrar a las personas hacia un desenlace fatal.

Conclusión

El siglo XV fue una época de transición entre la Edad Media y el Renacimiento, marcada por cambios sociales, económicos y culturales. La Celestina refleja esta transformación al mostrar una sociedad en crisis, donde conviven la nobleza y los criados en un mundo dominado por el interés, la ambición y la corrupción. La obra rompe con el idealismo medieval y presenta una visión pesimista de la vida, en la que el amor está ligado a la pasión y la muerte. Además, su lenguaje y complejidad psicológica la convierten en un reflejo fiel del pensamiento de la época, anticipando el realismo del Siglo de Oro.