Panorama de la Literatura Española del Siglo XX: Desde la Posguerra hasta la Democracia

La Novela Española del Siglo XX

La Posguerra (1940-1950)

La Guerra Civil marcó una profunda ruptura con la tradición literaria anterior. Dos tendencias principales surgieron en esta década:

  • El Tremendismo: Inaugurado por Camilo José Cela con La familia de Pascual Duarte, presenta una visión cruda y brutal de la realidad.
  • El Existencialismo: Refleja la vida cotidiana con un estilo directo y un tono pesimista. La obra más representativa es Nada, de Carmen Laforet.

En el exilio, autores como Ramón J. Sénder, Rosa Chacel, Max Aub y Francisco Ayala continuaron la línea realista y humanizadora, reflexionando sobre las consecuencias de la guerra.

El Realismo Social (1950-1960)

En 1951, La colmena, de Camilo José Cela, inauguró el realismo social, que buscaba retratar la vida de las clases trabajadoras y denunciar las injusticias sociales. Obras como El Jarama, de Sánchez Ferlosio, son fundamentales en esta corriente. Autores como Alfonso Grosso y Antonio Ferres también se adscriben al realismo crítico.

La Novela Experimental (1960-1975)

Obras como Tiempo de silencio (Luis Martín Santos), Señas de identidad (Juan Goytisolo) y Cinco horas con Mario (Miguel Delibes) marcan el inicio de la novela experimental. Esta se caracteriza por:

  • El subjetivismo y la crisis de identidad.
  • La creación de espacios simbólicos.
  • La inclusión de materiales diversos.
  • La preocupación por la forma y la experimentación narrativa.

Otros autores que contribuyeron a la renovación narrativa fueron Camilo José Cela (Oficio de Tinieblas 5), Juan Benet (Volverás a Región) y Gonzalo Torrente Ballester (La saga/Fuga de J.B.).

El Teatro Español del Siglo XX

La Posguerra (1940-1950)

  • La Comedia Burguesa: Autores como José María Pemán y Edgar Neville se centraron en el entretenimiento, exaltando valores tradicionales.
  • El Teatro del Humor: Destacan Enrique Jardiel Poncela (Eloísa está debajo de un almendro) y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa).

En el exilio, autores como Rafael Alberti (El adefesio), Max Aub (San Juan) y Alejandro Casona (La dama del alba) continuaron su producción dramática.

El Realismo y el Teatro Comprometido (1950-1975)

Antonio Buero Vallejo, con obras como Historia de una escalera y En la ardiente oscuridad, se consagró como el dramaturgo más importante de la posguerra. El teatro realista se consolidó con autores como Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte), José Martín Recuerda (Las salvajes de Puente San Gil) y Lauro Olmo (La camisa), quienes denunciaron las injusticias sociales.

El Teatro Experimental (1960-1975)

Dramaturgos como Fernando Arrabal (El cementerio de automóviles) y Francisco Nieva (Pelo de tormenta) utilizaron la parábola política y la experimentación vanguardista para criticar el régimen franquista.

El Teatro en la Democracia (1975-…)

El teatro en la democracia se caracterizó por el apoyo institucional y la creciente importancia del director de escena. Surgieron grupos de teatro independiente como El Joglars y La Fura dels Baus. Autores como José Luis Alonso de Santos (Bajarse al moro) y José Sanchís Sinisterra (¡Ay, Carmela!) representaron la “generación del 82”, con un enfoque realista. Posteriormente, la Generación Bradomín se dividió entre el teatro de la palabra (Juan Mayorga) y la experimentación radical (Angélica Liddell y Rodrigo García).

La Poesía de Luis Cernuda

La poesía de Luis Cernuda en 1936 exploraba temas como la soledad, el amor, la belleza, el tiempo, la naturaleza, el sufrimiento y la oposición entre deseo y realidad. Utilizaba recursos como las figuras retóricas, adjetivos y léxico valorativo para expresar su subjetividad, combinándolos con descripciones objetivas.