Introducción
El siglo XVIII comienza con la Guerra de Sucesión (1700-1714), que supone un cambio dinástico y un cambio de modelo político: del sistema polisinodial y la autonomía institucional y legal de los reinos que practicaron los Austrias, a la unificación y centralización del absolutismo que traerán los Borbones.
La guerra, que acabó con los Tratados de Utrecht (1713) y Rastatt (1714), da comienzo a una etapa de equilibrio entre las potencias europeas. Las pérdidas territoriales de Sigue leyendo