La Segunda República Española: Orígenes, Reformas y Desafíos

La Segunda República Española: Un Periodo de Transformación y Conflicto

La Segunda República es uno de los momentos más importantes de la historia contemporánea española. El proyecto despertó nuevas esperanzas y concluyó con una guerra civil. Se intentó instaurar en España un sistema democrático moderno, pero la situación internacional no era favorable debido a la crisis del 29 y el ascenso de los totalitarismos.

El Pacto de San Sebastián y la Proclamación de la República

El 30 de enero, Alfonso XIII aceptó la dimisión de Primo de Rivera y encargó al general Berenguer la formación de un nuevo gobierno. Con el Pacto de San Sebastián se reunieron cuatro fuerzas principales para forzar el cambio hacia la República: regionalistas, liberales, republicanos y socialistas. Derivaron dos líneas de actuación: el pronunciamiento de Jaca y una campaña de prensa. El Pacto de San Sebastián implicó la creación del Comité Revolucionario compuesto por Alcalá Zamora, Prieto y Azaña.

Se intentó organizar un proceso electoral, pero ante la negativa de los principales partidos a participar, se optó por iniciar el proceso mediante elecciones municipales que se celebraron el 2 de abril de 1931 en un clima de incertidumbre, convirtiéndose en un plebiscito sobre la monarquía. Hubo más concejales monárquicos que republicanos, pero los republicanos triunfaron en la España urbana, menos proclive a la actuación de los caciques. El triunfo de las candidaturas republicanas en las grandes ciudades precipitó el 14 de abril de 1931 la proclamación de la República. Los firmantes del Pacto de San Sebastián formaron el gobierno provisional presidido por Alcalá Zamora, y formado por republicanos de izquierda y derecha, socialistas y nacionalistas. El gobierno tenía que dirigir el país hasta que las nuevas Cortes Constituyentes dieran forma al nuevo régimen. Este gobierno convocó elecciones municipales por sufragio universal masculino (mayores de 23 años) para cubrir las nuevas Cortes que debían redactar una constitución.

Fuerzas Políticas en la Segunda República

Las principales fuerzas políticas eran:

  • Izquierda: PSOE (con el apoyo de UGT y líderes como Prieto y Largo Caballero), Esquerra Republicana (con Azaña), PCE y Esquerra Republicana de Catalunya.
  • Centro: Partido Radical de Lerroux y el progresista Alcalá Zamora.
  • Derecha: Monárquicos desorganizados, Acción Popular de corte católico con Gil Robles (que más tarde organizaría la CEDA), Falange Española de corte fascista con José Antonio Primo de Rivera y nacionalistas de derechas como el PNV.

La Constitución de 1931 y el Bienio Reformista (1931-1933)

El Gobierno provisional implementó una serie de reformas que provocaron problemas con la Iglesia desde mayo de 1931. Las elecciones dieron una amplia mayoría a la coalición republicano-socialista. Las Cortes tenían la tarea de redactar una nueva Constitución, aprobada en diciembre de 1931, inspirada en la Alemania de Weimar de 1919 y la de México de 1917, caracterizada por el sufragio universal, la soberanía popular y una extensa declaración de derechos y libertades (divorcio, educación, etc.). El poder legislativo quedó en manos de unas Cortes unicamerales elegidas cada 4 años. El Poder Ejecutivo estaba formado por el Presidente de la República (mayor de 40 años), con escasos poderes, que era elegido mediante un complejo sistema con un periodo de 6 años y posibilidad de reelección tras un plazo. Este elegía a su vez al jefe del gobierno que debía contar con el apoyo de las Cortes. El poder judicial quedó en manos de tribunales de justicia y por primera vez se establece el derecho de las regiones a establecer Estatutos de Autonomía. Finalmente, en lo relativo a la cuestión religiosa, se estableció un Estado laico con libertad de cultos, la eliminación del presupuesto de culto y la prohibición al clero de ejercer la educación.

Se inició el periodo del bienio reformista (1931-1933) con un gobierno presidido por Manuel Azaña y formado por republicanos de izquierda y socialistas. Alcalá Zamora fue elegido Presidente de la República y se emprendieron reformas.

Reformas del Bienio Reformista

  • Religiosa: Una vez establecida la separación Iglesia y Estado, se crearon más leyes para restringir el poder e influencia de la Iglesia, como la secularización de los cementerios, el establecimiento del matrimonio civil y la disolución de los jesuitas. Esto provocó la oposición de la Iglesia.
  • Militar: Para conseguir un ejército leal a la República, se recurrió a la depuración pacífica de oficiales concediendo jubilaciones anticipadas y retiro incentivado por la ley de retiro, además del cierre temporal de las academias militares.
  • Regional: Para solucionar la problemática regional, se ofreció la posibilidad de acceder a la autonomía. En el caso de Cataluña, tras un referéndum con una aplastante mayoría favorable a la autonomía, se aprobó el Estatut de 1932 por el cual la Generalitat tendría facultades legislativas y ejecutivas en ciertas materias. Sin embargo, el Estatuto de Autonomía del País Vasco no llegaría hasta 1936, como el de Galicia. En otras regiones, como Andalucía, no llegaron a obtenerla debido al estallido de la Guerra Civil.
  • Social: El gobierno, con Largo Caballero (dirigente de la UGT) como ministro de Trabajo, elaboró leyes para proteger a los trabajadores, como el derecho a huelga y normas para la contratación. Los anarquistas las consideraron insuficientes.
  • Agraria: Se inició la Ley de Reforma Agraria basada en el asentamiento de campesinos sin tierra en latifundios insuficientemente explotados a través del IRA. Sin embargo, su aplicación fue un fracaso, ya que muy pocos campesinos se beneficiaron de la ley. Esto provocó una decepción generalizada entre el campesinado, especialmente entre los anarquistas.

El Bienio Conservador o Bienio Negro (1933-1936)

Se provocaron levantamientos y enfrentamientos entre golpistas y la Guardia Civil que fueron frecuentes y a menudo violentos, como los de Castilblanco y Arnedo. Además de otros problemas de orden social, como el debate en las Cortes sobre el Estatuto de Cataluña y la Ley de Reforma Agraria, provocando una oposición cerrada en las fuerzas de derecha. El general Sanjurjo intentó un golpe de Estado en 1932, pero fracasó. Se produjeron los incidentes de Casas Viejas, que llevaron al gobierno a la decisión de convocar nuevas elecciones en noviembre de 1933. La derecha se reorganizó, formando la CEDA, Renovación Española y Falange Española. La izquierda se presentó fragmentada y los anarquistas llamaron a la abstención.

Triunfó la opción radical-CEDA con Lerroux. Frente al gobierno formado por miembros del Partido Radical, mientras la CEDA apoyaba al gobierno en el Parlamento, la presión ejercida por Gil Robles propició una política de rectificación de las reformas del bienio anterior. Esta nueva política se concretó en la paralización de las reformas iniciadas anteriormente: la militar, con la designación para puestos clave de militares claramente anti-republicanos como Franco o Mola; la conciliación con la Iglesia Católica; la paralización de las reformas agraria y educativa; y, por último, el enfrentamiento con la Generalitat y el freno al Estatuto de Autonomía Vasco. En un contexto de crisis económica internacional y de triunfo de los extremismos en Europa, España se polarizó hacia los extremos políticos.

En octubre de 1934, entraron tres ministros de la CEDA al gobierno. Esta remodelación fue interpretada por la izquierda como el triunfo del fascismo en España, por lo que llamó a la huelga general contra el gobierno. El movimiento fracasó en Madrid y Barcelona (en esta última adquirió tintes independentistas y el gobierno de la Generalitat participó en la intentona), pero lo peor ocurrió en Asturias, con una revolución organizada por la UGT y CNT, la cual llevó a la represión más brutal: la Legión dirigida por Francisco Franco. Las consecuencias fueron numerosos muertos y heridos, entre ellos numerosos líderes políticos como Companys, Prieto o Largo Caballero.

Hubo diferencias entre el Partido Radical y la CEDA, con una serie de escándalos de corrupción (uno de ellos el *estraperlo*). El presidente del Gobierno dimitió, lo que supuso el final de la legislatura y dio lugar a la convocatoria de nuevas elecciones a las Cortes para febrero de 1936.

El Frente Popular y el Camino Hacia la Guerra Civil (1936)

En un ambiente creciente de radicalización, se presentaron una serie de candidaturas. El Frente Popular, tras un pacto electoral firmado en enero del mismo año, agrupaba a toda la izquierda, recibiendo el apoyo de los anarquistas al asegurar una amplia amnistía. La derecha se presentó desunida.

La victoria fue para el Frente Popular. El nombramiento de Manuel Azaña como Presidente de la República y la negativa de los socialistas a formar parte del gobierno hicieron que este estuviera formado exclusivamente por republicanos de izquierda, con Casares Quiroga como jefe del mismo. El nuevo gobierno, nacido así debilitado, aun así emprendió rápidamente una serie de medidas que se correspondían con su programa electoral: amnistía para los represaliados políticos del 34, restablecimiento del Estatuto de Cataluña, así como la tramitación de nuevos estatutos en otras zonas como País Vasco y Galicia, la reanudación de la reforma agraria y el alejamiento en Madrid de los generales sospechosos de golpismo (Franco, Mola y Goded).

El ambiente social era cada vez más tenso, con una izquierda revolucionaria y una derecha que buscaba el fin del sistema democrático. Hubo enfrentamientos callejeros, con una conspiración militar contra el Frente Popular que avanzaba.

En julio fue asesinado por extremistas de derecha un oficial de la Guardia de Asalto vinculado a los militares socialistas, el teniente Castillo. La represalia llegó a la madrugada con el asesinato de Calvo Sotelo. El enfrentamiento era inevitable.

La polarización y la iniciativa de la derecha para aspirar a formar un gobierno de corte fascista, mientras que las izquierdas esperaban la consolidación de un gobierno de tipo soviético, hicieron que, al no triunfar en media España la sublevación militar, se iniciara una guerra civil que dejó una profunda huella en los españoles. La alegría del 14 de abril de 1931 desapareció.