La Restauración Borbónica en España: Política, Sociedad e Industrialización

La Restauración Borbónica: Un Análisis Detallado

El Régimen Político de la Restauración y sus Fundamentos Sociales

Cánovas del Castillo fue el artífice del sistema político que caracterizó la Restauración. De ideología conservadora, consideraba las desigualdades sociales como algo inherente a la sociedad. Se oponía al sufragio universal, al que veía como un caldo de cultivo para el socialismo, al que describía como el “cáncer” de la sociedad.

Su proyecto político se sustentaba en tres pilares fundamentales:

  1. Restaurar la dinastía borbónica.
  2. Acabar con la intervención del ejército en la política.
  3. Reinstaurar un sistema antidemocrático.

Para lograrlo, propuso que Alfonso XII sucediera a su madre, Isabel II. Bajo su reinado, se establecieron dos partidos políticos principales: el Partido Liberal, liderado por Sagasta, y el Partido Conservador, encabezado por el propio Cánovas. Estos partidos se alternarían en el poder mediante elecciones que, en la práctica, estaban manipuladas. Se instauró un sistema de soberanía compartida entre las Cortes y el Rey, y se configuró un sistema bicameral compuesto por el Congreso de los Diputados y el Senado. Este último integraba a senadores por derecho propio, senadores vitalicios y senadores elegidos por sufragio restringido. Todos estos cambios se formalizaron legalmente en la Constitución de 1876.

Durante la Restauración, la alternancia en el poder entre ambos partidos fue una constante. Compartían una ideología similar y se mostraban reacios a cualquier cambio que pudiera perjudicar a las clases más pudientes. En esta alternancia, los caciques jugaron un papel crucial. Estos individuos, con gran influencia en las zonas rurales, obtenían votos mediante la coacción o el intercambio de favores. Además, se recurría a la manipulación del censo electoral y a la falsificación de resultados. El proceso de designación del nuevo jefe de gobierno antes de las elecciones se conocía como “encasillado“, lo que garantizaba que los resultados electorales estuvieran predeterminados.

Sin embargo, con el tiempo y tras la muerte de Alfonso XII, este sistema de gobierno se fue debilitando debido a luchas internas por el liderazgo en ambos partidos y a la inestabilidad del partido gobernante. Los gobiernos de la última etapa apenas duraban cinco meses de media. El caciquismo también perdió fuerza y las manipulaciones se hicieron más difíciles de llevar a cabo. Un claro ejemplo de ello fue la elección de Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), como diputado. El sistema canovista se desmoronó definitivamente con el golpe de Estado del General Primo de Rivera.

La estructura social experimentó cambios significativos durante este período. Se transitó hacia una sociedad de clases, encabezada por la alta burguesía, seguida por la clase media, compuesta por banqueros y funcionarios, y finalmente, las clases populares, que constituían la mayoría de la población. La principal actividad económica seguía siendo el sector primario, que empleaba a dos tercios de la sociedad. No obstante, surgieron pequeñas zonas industrializadas, como Barcelona y el País Vasco.

El auge de las fábricas que producían materiales para la Primera Guerra Mundial provocó un éxodo masivo del campo a las ciudades, lo que obligó a realizar modificaciones urbanísticas para acoger a la creciente población.

Los Procesos de Industrialización y Urbanización en la España de la Restauración

Durante este período, España experimentó una notable evolución demográfica, marcada por las migraciones hacia otros países y el desplazamiento de hombres desde las zonas rurales hacia las ciudades. Este fenómeno se intensificó con el desarrollo industrial impulsado por la Primera Guerra Mundial. Estas migraciones hicieron necesaria la modernización de las ciudades, mejorando sus infraestructuras y construyendo nuevas áreas urbanas gracias a las desamortizaciones. Se diseñaron los “ensanches“, zonas destinadas a alojar a la población migrante, que se dividieron en barrios según la clase social de sus habitantes.

Otro aspecto crucial de esta época fue la transición de una sociedad estamental a una sociedad de clases, liderada por la clase alta, compuesta por la burguesía y las élites adineradas. Este grupo se convirtió en la clase dominante. Por debajo de esta, se encontraba la clase media, integrada por profesionales como abogados, médicos y funcionarios. Finalmente, las clases populares, que representaban la mayoría de la población, vivían en condiciones precarias, con salarios muy bajos.

En el ámbito económico, el sector primario continuó siendo el principal motor productivo, empleando a dos tercios de la población. La agricultura se centraba en el cultivo de trigo, olivo, frutas y azúcar. Muchos de estos productos se exportaban a otros países, como el aceite a Hispanoamérica.

En cuanto a la industria, la industria textil algodonera se recuperó de su crisis de suministros y experimentó un crecimiento, mientras que la lanera decayó. Esta industria se concentraba en Barcelona. Otro sector que experimentó un gran auge fue el del carbón y el hierro. El auge del ferrocarril generó una gran demanda de carbón, que obligó a importarlo de Inglaterra en los viajes de retorno de la exportación de hierro. Este sector, localizado en Vizcaya, creció con la creación de los altos hornos, fruto de la fusión de tres industrias.

Como consecuencia del traslado de trabajadores a las ciudades, la industria eléctrica experimentó un notable crecimiento. Un ejemplo de ello es que, el mismo año en que se inventó la bombilla, muchas zonas de Madrid ya contaban con este tipo de alumbrado, y al año siguiente, Barcelona.

El ferrocarril desempeñó un papel fundamental en la urbanización y su expansión homogeneizó la oferta de productos en todo el país, beneficiando a las pequeñas empresas pero perjudicando a los artesanos. Sin embargo, el ferrocarril perdió competitividad con la mejora de las comunicaciones por carretera, lo que provocó una crisis en la industria ferroviaria que requirió el rescate estatal.

En el comercio exterior, España seguía registrando pérdidas significativas, ya que importaba productos caros y exportaba productos de bajo valor. Durante la Restauración, se promulgó una ley que otorgaba al Banco de España el monopolio de la emisión de moneda. Además, se produjo un aumento de la banca regional y se crearon bancos como el Hispano Americano. Asimismo, muchos bancos dedicados al préstamo se transformaron en cajas de ahorro, ampliando su función como entidades de depósito.