La Sublevación Militar y el Estallido de la Guerra Civil
Desde el triunfo del Frente Popular, un grupo de generales monárquicos y conservadores (Sanjurjo, Mola, Fanjul, Franco), junto con grupos políticos como Falange Española o los carlistas, preparaban una conspiración militar. El asesinato de Calvo Sotelo, el 12 de julio de 1936, junto con los efectos de la crisis del 29 y el deterioro del orden público, sirvieron de pretexto para el inicio de la sublevación. El coordinador de la conspiración fue el general Mola.
El Desarrollo del Conflicto: Etapas y Evolución de las Dos Zonas
Primera Etapa: Guerra de Columnas y Marcha hacia Madrid (julio-noviembre de 1936)
Esta fase inicial se caracterizó por el avance de columnas militares sublevadas hacia la capital. Se llevaron a cabo batallas alrededor de Madrid, específicamente en las carreteras de Burgos, Guadalajara y A Coruña.
Segunda Etapa: La Batalla de Madrid (noviembre de 1936 – marzo de 1937)
Los militares sublevados intentaron concentrar sus fuerzas en torno a la capital. Se estableció un cerco para aislar Madrid del resto de España; sin embargo, este fue roto tanto en la batalla del Jarama (carretera de Valencia) como en la batalla de Guadalajara, donde las tropas italianas aliadas de Franco fueron frenadas. Desde la Ciudad Universitaria, la ciudad fue duramente bombardeada por la aviación italiana y alemana (Legión Cóndor), pero Madrid resistió bajo el lema “¡No pasarán!”.
Paralelamente, y para aliviar la presión sobre Madrid, los republicanos concentraron su esfuerzo en Aragón, pero la falta de un mando único y de disciplina impidió la toma de las capitales aragonesas. En la zona republicana, se formó el gobierno de Largo Caballero. Su caída fue provocada por la crisis de mayo de 1937 en Barcelona.
Tercera Etapa: La Campaña del Norte y Ofensivas Republicanas (marzo de 1937 – marzo de 1938)
En esta campaña, jugó un papel importante la aviación alemana (Legión Cóndor), destacando el bombardeo de Guernica. En junio cayó Bilbao y en octubre Santander y Gijón, tras la dura defensa, especialmente de los mineros asturianos. Los republicanos intentaron dar un respiro al frente Norte con una ofensiva en Brunete, pero no consiguieron levantar el sitio de Madrid ni impedir la caída del Norte, que quedó en manos del bando nacional.
Cuarta Etapa: La Batalla del Ebro y la Toma de Cataluña (marzo de 1938 – febrero de 1939)
Constituyó la ofensiva final que decidió la suerte de la guerra. Franco cambió de criterio y, en lugar de avanzar directamente hacia Madrid, desplegó un ataque a lo largo de Aragón con la intención de alcanzar el Mediterráneo y dividir la zona republicana en dos. La guerra parecía decidida a favor de los sublevados pero, en julio de 1938, el ejército republicano lanzó una potente ofensiva y logró cruzar el Ebro. Esta operación había sido diseñada por el general Vicente Rojo y autorizada por el presidente del Gobierno, Juan Negrín, quien buscaba alargar el conflicto todo lo posible con la esperanza de un cambio en el contexto internacional. Tras la victoria de los sublevados en la batalla del Ebro, se llevó a cabo la conquista de Cataluña.
Quinta Etapa: El Fin de la Guerra (febrero – abril de 1939)
Una tras otra cayeron las capitales catalanas, casi sin oponer resistencia. Frente a la actitud de resistencia a ultranza de Negrín, surgió una oposición interna en el bando republicano. Encabezados por el coronel Casado y el político socialista Julián Besteiro, organizaron un golpe de Estado en marzo de 1939. Este acontecimiento provocó una breve guerra civil dentro del bando republicano, de la que salieron triunfantes el coronel Casado y sus partidarios, quienes decidieron entregar a Franco toda la zona que aún estaba en manos republicanas. Fue tan apresurada esta entrega que no hubo tiempo siquiera para la evacuación de quienes querían escapar de la represión franquista.
La Evolución Política Durante la Guerra
Zona Republicana
El principal problema fue la falta de una dirección política única debido a la división entre los partidarios de la continuación de la República (el gobierno) y los grupos anarquistas, sindicalistas (CNT, FAI) y algunos comunistas disidentes (POUM), que paralelamente a la guerra llevaron a cabo una revolución social. La participación en la guerra de estos grupos revolucionarios se realizó a través de las Milicias Populares. La República tuvo que enfrentarse al doble problema de derrotar al ejército sublevado y de controlar la revolución social. Se legalizaron las ocupaciones de grandes fincas.
El gobierno de Largo Caballero fue un gobierno de coalición en el que participaron todos los sectores antifascistas. Tras su caída, el gobierno de Negrín continuó con la política de control y centralización del poder. Negrín intentó establecer unas condiciones mínimas para negociar la paz en los llamados “13 puntos de Negrín”, que Franco no aceptó. El coronel Casado se opuso a la política de resistencia de Negrín, propiciando el golpe final.
Zona Nacional (Sublevada)
Su única directriz inicial era la resistencia al comunismo y la lucha contra la anarquía. Pero tras la resistencia de Madrid y la evidencia de que la guerra sería larga, no se pudo aplazar la creación de un mando único que evitase la desintegración. La elección de Franco para asumir la jefatura tras la muerte accidental de Sanjurjo se debió tanto al prestigio que le proporcionaron las victorias conseguidas como al hecho de controlar el decisivo Ejército de África.
Franco fue aconsejado por su cuñado, Ramón Serrano Suñer. Aunque las ideas políticas de Franco eran simples, derivadas del pensamiento militar conservador del siglo XIX, Serrano Suñer, amigo de José Antonio Primo de Rivera, compartía con él la idea de que el Estado debía quedar en manos de un líder fuerte y que debía existir un solo partido político. Se rehízo la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, quedando como único partido del régimen. Franco quiso esperar al fin del conflicto para establecer su estructura definitiva.
Dimensión Política e Internacional del Conflicto
Los historiadores han planteado dos enfoques distintos sobre la Guerra Civil Española:
- Considerarla un conflicto marginal con interés secundario para las grandes potencias de la época.
- Verla como un prólogo de la Segunda Guerra Mundial, donde se enfrentaron las principales ideologías del momento: fascismo, comunismo y democracia.
Ayudas Internacionales
Apoyo al Bando Nacional:
- Alemania Nazi (Hitler): Ofreció la ayuda más determinante en el ámbito militar, con la participación directa de la aviación (Legión Cóndor). No envió grandes contingentes de tropas terrestres, sino instructores militares y material bélico. También proporcionó ayuda financiera.
- Italia Fascista (Mussolini): Proporcionó ayuda vital en número de hombres (Corpo Truppe Volontarie) y valor económico.
- Portugal (Salazar): Aunque tuvo una menor aportación material, envió voluntarios (los “Viriatos”) y permitió el paso de suministros por su frontera.
Apoyo al Bando Republicano:
- Unión Soviética (Stalin): Se mantuvo constante a lo largo de la guerra con aportaciones de asesores militares, armamento y material. Sin embargo, su exigencia de pago por adelantado obligó a la República a enviar a la URSS las reservas de oro del Banco de España (el llamado “Oro de Moscú”).
- México (Lázaro Cárdenas): Ordenó el envío de fusiles y municiones procedentes de su propio ejército. Cuando terminó la guerra, acogió a miles de exiliados republicanos.
- Brigadas Internacionales: Tropas formadas por voluntarios de diversos países que, ante la política de “No Intervención” de sus gobiernos democráticos, decidieron luchar en España a favor de la República y contra el fascismo. Su reclutamiento fue organizado en gran medida por la Internacional Comunista (Komintern).
Las Consecuencias de la Guerra
La Guerra Civil Española dejó un rastro devastador:
- Pérdidas humanas: Cientos de miles de muertos y desaparecidos, tanto en combate como por la represión en ambas retaguardias.
- Exilio: Cientos de miles de españoles tuvieron que abandonar el país, perdiéndose una parte importante del capital humano e intelectual.
- Empobrecimiento cultural: El exilio y la represión interior diezmaron la vibrante vida cultural de la Edad de Plata.
- Represión franquista: Tras la victoria, se instauró una dura represión política y social. Hay que contar con los presos políticos e internados en campos de concentración franquistas, muchos condenados a trabajos forzados.
- Pérdidas económicas: Destrucción de infraestructuras, tejido industrial y agrícola, llevando a años de autarquía y escasez.
- Deuda externa: El régimen de Franco contrajo una importante deuda con Alemania e Italia por la ayuda recibida.
- Grupos beneficiados: El Ejército y la Iglesia Católica recuperaron y aumentaron su poder e influencia social y política.