Ética y Moral: Un Recorrido por las Corrientes Filosóficas

El Intelectualismo Moral

Parte de la premisa de que quien actúa de un modo virtuoso y de forma correcta es porque conoce lo que es el bien. De este modo, la virtud y la sabiduría van siempre unidas. El que más sabe es el que mejor actúa.

El Eudemonismo Aristotélico

Aristóteles es el principal representante de las éticas teleológicas. El fin último al que tienden todas nuestras acciones y el mayor bien al que puede aspirar el ser humano es la consecución de la felicidad.

La Felicidad

Si la felicidad es el fin último al que aspira el individuo, esto significa que no puede ser un medio sino que tiene que ser un bien supremo, algo que sea un bien siempre y sin excepciones.

  • Si para alguien la felicidad y el mayor bien es la riqueza, la vida buena está relacionada con los negocios.
  • Si se identifica la felicidad con el placer, la vida buena es la vida voluptuosa.
  • También se puede identificar la felicidad con el honor, la fama y la gloria.

Para Aristóteles, ninguna de estas soluciones es satisfactoria, sino que la felicidad consiste en vivir de forma virtuosa. Además, añade dos características:

  1. La felicidad no puede ser algo pasajero o breve, sino que tiene que abarcar la vida entera.
  2. Si bien es un error confundir la felicidad con el placer, los bienes materiales o el honor, tampoco se puede ser feliz sin ellos.

La Virtud o Excelencia

El ser humano realiza numerosas acciones y en cada una de ellas puede llegar a convertirse en un virtuoso y alcanzar la excelencia. Aristóteles distingue en el ser humano dos partes: la volitiva, en la que surgen los deseos y los actos de la voluntad, y la racional, en la que se producen las deliberaciones:

  • Los deseos y las voliciones conforman el modo de ser y el carácter de las personas.
  • Los pensamientos y las deliberaciones son las actividades que desarrolla la parte racional del ser humano.

La vida virtuosa consiste en controlar y someter al dictado de la razón las pasiones y los deseos que conforman el carácter.

El Término Medio y la Prudencia

La decisión es lo que guía la conducta, y puede ser buena o mala. La buena decisión se caracteriza como aquella que encuentra el término medio entre dos extremos. El hábito de decidir bien, de escoger siempre el término medio entre dos extremos, es la vida virtuosa. El término medio es siempre relativo. La virtud de la razón se conoce como prudencia.

La Sabiduría

La prudencia y la búsqueda del término medio son fundamentales para conformar el carácter. La virtud de la razón contemplativa es el hábito de captar la verdad acerca de los aspectos universales y necesarios de la realidad. Este hábito se conoce como sabiduría.

Las Escuelas Helenísticas

Cinismo

Los cínicos rechazaban cualquier forma de vida social; su ideal de vida era aquel en el que el ser humano se encuentra totalmente integrado en la naturaleza.

Estoicismo

La finalidad de la vida es la buena vida; solo en auténtica armonía con la naturaleza el sabio podrá ser feliz.

Epicureísmo

Intentaron dar solución al problema de la felicidad identificándola con el placer. Sin embargo, para ellos el término placer no tiene un significado hedonista. Epicuro considera que el hombre debe eliminar las principales causas que provocan su angustia y desasosiego:

  • Miedo a los dioses
  • Miedo a la muerte
  • Miedo al dolor y al fracaso

El Formalismo Kantiano

Kant considera que la acción moral es un fin en sí misma y no un medio. En lugar de teleológica, su concepción es deontológica, porque la acción buena es aquella que se basa en el deber.

La Buena Voluntad

Es lo único realmente bueno sin restricción. Otras características del ser humano, como el talento o los bienes materiales, son moralmente ambivalentes.

El Deber

Actuar según la buena voluntad o actuar por deber son términos equivalentes. El deber es la necesidad de obrar de una determinada manera por respeto a una norma de conducta.

  • Actuar por deber es lo contrario de actuar por intereses, móviles o inclinaciones.
  • Actuar por deber no es lo mismo que actuar conforme al deber. Actuar por deber significa que el deber es la única motivación de la acción, sin pensar en las consecuencias; nuestro fin es cumplir el deber mismo.

Imperativo Categórico

Actuar por deber es también actuar por respeto a una ley moral. Tiene que ser un imperativo, porque el deber constriñe la voluntad; el deber —y, por tanto, la acción moral— es una imposición.

Imperativo Hipotético

Representa la necesidad práctica de una acción como un medio para conseguir otra cosa.

Imperativo Categórico

Es un mandato universal y necesario que prescribe acciones como buenas en sí mismas, con independencia de las consecuencias. Dos de las formulaciones propuestas por Kant son:

  • Actúa de manera que tu acción pueda convertirse en norma universal.
  • Procede de modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los demás, siempre como un fin en sí misma y nunca como un medio.

La Autonomía de la Voluntad

Si el ser humano es un fin en sí mismo, no puede estar sometido a una legislación universal que sea externa a él mismo.

El Utilitarismo

Esta corriente filosófica se desarrolló en Gran Bretaña entre los siglos XVIII y XIX, coincidiendo con la Revolución Industrial. Defienden una concepción ética teleológica. Para los utilitaristas, hay que buscar el bienestar del mayor número de personas; la finalidad a la que aspira todo ser humano es la felicidad.

Jeremy Bentham

La ética consiste en el arte de dirigir las acciones de los hombres hacia la producción de la mayor cantidad de felicidad posible.

John Stuart Mill

Aunque remarcó que no todos los placeres son iguales y que pueden jerarquizarse en placeres inferiores (pasiones) y superiores (intelecto).