Escultura Griega: Del Clasicismo al Helenismo – Evolución y Maestros

Evolución de la Escultura Griega: Del Clasicismo al Helenismo

Clasicismo Tardío (430-320 a.C.)

Los escultores de este período exploraron las posibilidades decorativas del estilo de “paños mojados”, representando no solo el carácter, sino también el alma, las emociones y los sentimientos reflejados en los rostros. Escopas de Paros destacó por la tensión dramática y la agitación en sus obras. Praxíteles, por su parte, se enfocó en la ternura, como se aprecia en su obra “Hermes con Dionisio niño”. Su estilo, conocido por las “curvas praxitelianas”, se distingue por la suavidad y la forma en que resuelve el contrapposto. Su obra más célebre, la Venus de Cnido, marcó un hito al presentar uno de los primeros desnudos femeninos en la escultura, con un marcado sentido erótico. Los dioses comenzaron a ser representados con sentimientos humanos, una tendencia que ya se observaba en la literatura. Lisipo, retratista de Alejandro Magno, modificó el canon de Policleto, estableciendo una proporción de 8:1, buscando una representación más realista del cuerpo humano.

Grandes Maestros de la Escultura Griega

  • Policleto (Grecia, siglo V a.C.): Escultor y autor de “El Canon”, un tratado sobre las proporciones ideales del cuerpo humano. Su obra más célebre, el Doríforo, ejemplifica estos ideales.
  • Fidias (Grecia, siglo V a.C.): Supervisó las obras de la Acrópolis. Para el Partenón, creó la estatua criselefantina de Atenea. Dirigió a los escultores de los relieves del Partenón, utilizando un estilo naturalista y la técnica de “paños mojados”.
  • Praxíteles (Grecia, siglo IV a.C.): Se distingue por la “curva praxiteliana”, que acentúa el contrapposto, y por la expresividad y humanización de sus figuras. Obras destacadas: Hermes con Dionisio niño y Venus de Cnido.
  • Lisipo (Grecia, siglo IV a.C.): Su obra marca la transición al arte helenístico. Retrató a Alejandro Magno y modificó el canon de proporciones, utilizando una medida de 1/8, como se observa en el Apoxiomeno.

Clasicismo Pleno (450-430 a.C.)

Este período se caracteriza por la reconstrucción de los templos de la Acrópolis, destruidos por los persas. Estos monumentos celebraban la victoria de Grecia. Los relieves escultóricos del Partenón, dirigidos por Fidias, representaban mitos guerreros en las metopas (gigantomaquias, la lucha contra las amazonas y la centauromaquia). El modelado de los músculos se realizaba mediante ondulaciones, creando efectos de luz y sombra. La técnica de “paños mojados” revelaba las formas del cuerpo bajo las vestimentas. El friso de la cella representaba la procesión de las Panateneas. Policleto, maestro de la belleza entendida como orden y simetría, creó el “Canon”, estableciendo una proporción de 7:1 entre el cuerpo y la cabeza. El Doríforo es la representación escultórica de este canon. El Diadúmeno, posiblemente una estatua conmemorativa de una victoria atlética, también se atribuye a Policleto. Los Guerreros de Riace, hallados en el mar, son un ejemplo de la maestría escultórica de la época, con detalles realistas como dientes de plata, ojos de marfil y pestañas de cobre.

Helenismo (320 – siglo I a.C.)

El Mausoleo de Halicarnaso, construido por orden de un sátrapa, fue una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Tenía forma de templo jónico sobre un podio, rematado por una pirámide truncada con la figura del sátrapa. Aunque la obra se ha perdido, su importancia es innegable. El Espinario es una obra característica de este período, así como el Grupo de San Ildefonso del Museo del Prado, que representa a una pareja de adolescentes.