El Reinado de Alfonso XII y la Restauración Borbónica

Reinado de Alfonso XII

En 1874, el general Pavía dio un golpe de estado que acabó con la Primera República y estableció una dictadura militar liderada por el general Serrano. Sin embargo, debido a la crisis económica, la inestabilidad política, la Tercera Guerra Carlista y la Guerra de Cuba, la dictadura no se consolidó.

Durante el Sexenio Democrático, los partidarios de la dinastía borbónica, liderados por Cánovas del Castillo, defendieron una monarquía constitucional y democrática con derechos básicos (libertad, propiedad e igualdad jurídica). También proponían una España unida, centralizada y católica.

La Restauración se llevaría a cabo de forma pacífica y sin intervención militar. Sin embargo, el general Martínez Campos se pronunció en Sagunto a favor de Alfonso XII, quien fue proclamado rey de España. El gobierno del general Serrano no opuso resistencia.

Medidas Iniciales de Cánovas

Las medidas iniciales de Cánovas fueron conservadoras, suprimiendo la libertad de expresión y de cátedra. Su principal objetivo era conseguir la estabilidad política, para lo cual propuso la pacificación de España. Puso fin a la Tercera Guerra Carlista, suprimió los fueros vasco-navarros y finalizó la Guerra de Cuba con el Pacto de Zanjón, que abolía la esclavitud gradualmente y otorgaba una amplia autonomía a Cuba.

También fundó el Partido Liberal Fusionista, que aceptó la Restauración borbónica. En este partido se integraron liberales y demócratas.

Sistema Canovista

Cánovas del Castillo, creador del régimen de la Restauración, fue un político conservador admirador del modelo parlamentario inglés. El dipartidismo, es decir, la alternancia pacífica de dos grandes partidos, era fundamental.

Una vez aprobada la Constitución de 1876 y pacificada España, Cánovas creó el turno de partidos como vía pacífica para acceder al poder y evitar pronunciamientos. Los dos grandes partidos eran el Conservador de Cánovas, apoyado por las clases altas, y el Liberal de Sagasta, apoyado por las clases medias.

El instrumento para hacer efectivo el turno de partidos era el falseamiento electoral basado en el encasillado (reparto previo de los distritos), el caciquismo y el fraude electoral. La Restauración era un sistema político en el que los resultados electorales no obedecían a la voluntad popular, sino a los intereses políticos del momento.

Constitución de 1876

El modelo político de Cánovas se concretó en la Constitución de 1876. Era una constitución integradora y flexible, con el objetivo de que gobernaran de manera estable los partidos que aceptaron la Restauración. Esto explica que haya sido la constitución más duradera, vigente hasta 1923.

Características de la Constitución:

  • Amplia declaración de los derechos individuales
  • Reconocimiento de la religión católica como religión del Estado, aunque se permitía el culto de otras religiones
  • Soberanía compartida entre el rey y las Cortes
  • El rey podía convocar y disolver las Cortes y sancionar leyes
  • La jefatura del ejército correspondía al rey para evitar pronunciamientos militares
  • Sistema bicameral: el Congreso elegido por sufragio y el Senado formado por miembros no electivos (senadores vitalicios) y electivos de corporaciones
  • Sistema centralista: el gobierno central elegía a los gobernadores y alcaldes
  • La ley electoral, de asociación o de imprenta no se incluían en la Constitución, sino que se desarrollaban mediante leyes orgánicas.

Guerras Coloniales y Crisis del 98

Los gobiernos de la Restauración intentaron mantener intacto el imperio de ultramar. Sin embargo, a finales del siglo XIX, las guerras de ultramar provocaron la pérdida de Filipinas, Puerto Rico y Cuba.

La opinión pública estaba dividida: el partido dinástico apoyaba la guerra, mientras que anarquistas, socialistas y nacionalistas la rechazaban. El apoyo popular fue decayendo debido al alto coste de vidas humanas y al sistema de quintas.

En 1868, coincidiendo con la Gloriosa, se destronó a Isabel II y se produjo el Grito de Yara, un llamamiento a los líderes independentistas apoyados por Estados Unidos. Se firmó la Paz de Zanjón en 1878, que concedía el indulto a los independentistas y abolía la esclavitud. El retraso en aplicar estas medidas provocó un nuevo levantamiento dirigido por José Martí, que contaba con el apoyo masivo de la población negra y mulata. Ese mismo año, Martí murió.

Cuba seguía siendo una importante potencia económica, especialmente para la industria textil catalana. El gobierno de Sagasta envió a Martínez Campos a negociar, pero tras su fracaso regresó a España al negarse a tomar medidas represivas contra la población civil. También hubo otra insurrección en Filipinas.

El nuevo gobierno de Cánovas envió 20.000 soldados al mando de Weyler, quien consiguió controlar el territorio y creó las trochas, barreras que aislaban a la población en condiciones infrahumanas para evitar su ayuda a las guerrillas. Comenzó una guerra de desgaste. La superioridad militar era española, pero las guerrillas cubanas conocían mejor el territorio y estaban apoyadas por Estados Unidos. El ejército español sufrió muchas bajas por enfermedades y epidemias.

En 1897, Cánovas fue asesinado y Sagasta concedió la autonomía a los cubanos. Sin embargo, no se conformaron y pidieron la independencia. Estados Unidos decidió intervenir. El incidente que provocó el estallido fue la explosión del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana.

España propuso una comisión de investigación, pero Estados Unidos atribuyó la responsabilidad a España, ya que era el encargado de la seguridad del puerto.

Los estadounidenses propusieron la compra de la isla y, ante la negativa, declararon la guerra a España. Sería una guerra corta, ya que Estados Unidos contaba con mayor material y técnica, además de la proximidad. El almirante Cervera salió de la bahía y su flota fue derrotada.

España pidió una amnistía y se firmó el Tratado de París en 1898. Por este tratado, España reconocía la independencia de Cuba y entregaba a Estados Unidos Puerto Rico y Filipinas a cambio de 20.000.000 de dólares. El acuerdo sobre Filipinas fue rechazado por los filipinos, quienes comenzaron una nueva insurrección contra Estados Unidos.

El desastre supuso una auténtica crisis en la conciencia de los españoles, principalmente por las pérdidas humanas y económicas.

Consecuencias de la Crisis del 98

Ideológicas:

  • Exaltación del sentimiento nacionalista, que explicaba la decadencia de España por el abandono de los valores tradicionales (Generación del 98)
  • Regeneracionismo, una corriente de opinión a favor de la regeneración de España, que incluía cambios políticos (Joaquín Costa)
  • Antiamericanismo, la opinión pública responsabilizaba a Estados Unidos por el desastre del 98

Políticas:

  • Los nuevos líderes de los partidos dinásticos, Antonio Maura y José Canalejas, asumieron las propuestas regeneracionistas para mantener el sistema de la Restauración
  • Desgaste de la imagen del ejército
  • Pérdida del escaso peso internacional de España
  • Comienzo del colonialismo en el norte de África como compensación por la pérdida del imperio de ultramar