El Ocaso del Imperio Español: Cuba, Filipinas y el Conflicto con Estados Unidos (1868-1898)
1. El Problema de Cuba
Tras la emancipación de la mayoría de las colonias americanas, España solo conservó Cuba, Puerto Rico, Filipinas y algunas islas del Pacífico. De estas, Cuba era la más valiosa debido a su desarrollo económico basado en la producción de tabaco y azúcar. Durante los primeros años, España mantuvo un control firme sobre la isla, lo que desalentó la independencia cubana. La oligarquía criolla, temerosa de un levantamiento de los esclavos, no impulsó movimientos separatistas.
Sin embargo, en las décadas de 1860 y 1870, los lazos entre Cuba y la metrópoli comenzaron a debilitarse debido a varios factores, como la reducción de la mano de obra esclava y la competencia del azúcar de remolacha europeo. Esto dio lugar a dos corrientes políticas: una reformista, que pedía la abolición de la esclavitud y autonomía, y una más conservadora, representada por los “incondicionales españoles”. La falta de reformas por parte del Gobierno Provisional español llevó al levantamiento de Manuel Céspedes en 1868, conocido como el Grito de Yara, que marcó el inicio de la Guerra Grande (1868-1878). Esta guerra concluyó con la Paz de Zanjón, en la que España prometió reformas como la abolición de la esclavitud y la autonomía administrativa para Cuba. La tardanza en implementar estas reformas causó una nueva revuelta en 1879, la Guerra Chiquita, que fue rápidamente sofocada.
2. La Guerra de Independencia de Cuba (1895-1898)
El “espíritu de Zanjón” fortaleció el movimiento autonomista cubano, pero también generó oposición. En 1892, José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano, con el objetivo de organizar una insurrección. En 1895, comenzó la Guerra Necesaria con el Grito de Baire, impulsado por Martí. Tras su muerte, los generales Antonio Maceo y Máximo Gómez continuaron la lucha y expandieron la rebelión.
La respuesta de España fue enviar a Martínez Campos, pero su intento de sofocar la rebelión fue ineficaz. Valeriano Weyler asumió el mando y empleó métodos severos, como la reclusión de la población campesina en campos de concentración para privar a los insurgentes de su apoyo. A pesar de esto, el ejército español sufrió grandes bajas. En 1897, Cánovas del Castillo fue asesinado y Sagasta lo sustituyó, buscando una solución política que incluía otorgar más autonomía a Cuba. Sin embargo, la presión de los Estados Unidos, con intereses económicos en la isla, aumentó.
3. 1898: La Guerra contra Estados Unidos
A comienzos de 1898, Cuba recibió un régimen autónomo. EE.UU., siguiendo su Doctrina Monroe, intervino en América Latina. En febrero de 1898, el acorazado Maine explotó en el puerto de La Habana, y EE.UU. responsabilizó a España. España rechazó el ultimátum estadounidense, lo que llevó al estallido de la Guerra Hispano-Estadounidense. En la batalla naval de Santiago de Cuba, la escuadrilla española dirigida por el almirante Cervera fue destruida. Tropas de EE.UU. invadieron Puerto Rico. España solicitó la paz a través de la mediación de Francia.
4. La Guerra en Filipinas
El gobierno español también estaba consciente de las ambiciones de Estados Unidos en Filipinas. A finales del siglo XIX, emergió una conciencia nacionalista, con figuras como José Rizal, fundador de la Liga Filipina en 1892, y Andrés Bonifacio, creador de la sociedad secreta Katipunan, que buscaba la independencia.
En 1896, estalló una insurrección armada que no se detuvo con la ejecución de Rizal y Bonifacio. En 1897, España firmó un acuerdo con Emilio Aguinaldo, líder de los insurrectos, pero este pacto se rompió con la guerra contra EE.UU. En mayo de 1898, la escuadra estadounidense destruyó la flota española en la batalla de Cavite, y en agosto, Manila fue ocupada.
5. La Paz de París
La Paz de París, firmada en diciembre de 1898, impuso duras condiciones a España. Esta cedió Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam a cambio de una indemnización de 20 millones de dólares. Además, España vendió a Alemania las islas Marianas, Carolinas y Palaos. Cuba fue ocupada por EE.UU. hasta 1902, cuando alcanzó su independencia, mientras que Puerto Rico se mantuvo como un Estado libre asociado a EE.UU. Filipinas, aunque rebelada contra la ocupación estadounidense, no alcanzó la independencia hasta 1946.
6. La Crisis de 1898
La pérdida de las últimas colonias fue un golpe para España, que vivió una crisis moral conocida como el “Desastre del 98”. Este evento generó frustración. Intelectuales como Joaquín Costa se unieron al regeneracionismo, un movimiento que proponía modernizar España, mejorar su economía y educación, y europeizar sus estructuras.
A nivel político, la crisis fortaleció a los nacionalismos periféricos, como los de Cataluña y el País Vasco. Aunque hubo una subida de precios y una pérdida de mercados coloniales, la Hacienda española se saneó, y los capitales repatriados se invirtieron en la península.