Crisis del 98 en España: Causas, Desarrollo y Consecuencias

Guerra colonial y crisis de 1898

La política española en Cuba

Tras la Guerra de los Diez Años (1868-1878), España derrotó a los independentistas cubanos y firmó la Paz de Zanjón, comprometiéndose a hacer reformas. Sin embargo, solo abolió la esclavitud en 1888 y permitió la elección de diputados cubanos en las Cortes.

España intentó frenar el independentismo con medidas como la inmigración peninsular y la integración de la población negra, pero no concedió autonomía porque temía que fuera el primer paso hacia la independencia.

El conflicto aumentó con el Arancel Cánovas (1891), que favorecía los productos españoles y perjudicaba la economía cubana. Esto generó un creciente descontento entre los criollos, que veían cómo sus intereses eran ignorados. A pesar de que algunos políticos españoles consideraban que conceder la independencia era la mejor opción, los intereses económicos y el prestigio colonial lo impidieron.

La guerra de Cuba y Filipinas

En 1895, estalló un nuevo levantamiento en Cuba con el Grito de Baire, liderado por José Martí. A diferencia de la guerra anterior, ahora contaba con un amplio apoyo de criollos, negros y mulatos.

España reaccionó enviando a Martínez Campos con 220.000 soldados, pero la insurrección adoptó tácticas de guerrilla, y el ejército español sufrió grandes pérdidas por enfermedades tropicales como la fiebre amarilla.

Guerra de Cuba (1895-1898)

EE. UU. intentó mediar en el conflicto, pero España rechazó la propuesta. Ante el avance independentista, el general Valeriano Weyler fue enviado con una estrategia de guerra total, que incluía:

  • Trochas: barreras militares para dividir la isla y frenar el movimiento rebelde.
  • Reconcentración de campesinos en zonas controladas por España, lo que provocó miles de muertes por hambre y enfermedades.

Tras el asesinato de Cánovas en 1897, el nuevo gobierno intentó un cambio de estrategia, sustituyendo a Weyler y concediendo autonomía a Cuba. Sin embargo, los independentistas, ya apoyados por EE. UU., rechazaron la propuesta.

Guerra en Filipinas

En Filipinas, el levantamiento fue liderado por José Rizal, pero fue rápidamente reprimido con su ejecución. Sin embargo, la resistencia continuó en las zonas rurales.

Intervención de EE. UU. (1898)

El 15 de febrero de 1898, el acorazado Maine explotó en el puerto de La Habana. Aunque la causa fue accidental, EE. UU. lo utilizó como pretexto para declarar la guerra a España en abril, dentro de su política expansionista en el Caribe y el Pacífico.

España fue derrotada en:

  • Cavite (Filipinas): Destrucción de la flota española.
  • Santiago de Cuba: Derrota decisiva que selló el destino de la guerra.

En diciembre de 1898, se firmó la Paz de París, donde España:

  • Reconocía la independencia de Cuba.
  • Cedía a EE. UU. Filipinas, Puerto Rico y Guam.
  • Vendía a Alemania las Marianas, Carolinas y Palaos (1899).

Consecuencias de la Crisis del 98

La pérdida del imperio colonial generó una gran crisis moral en España, conocida como el Desastre del 98.

Impacto político y económico

  • Aunque el sistema político continuó sin grandes cambios, la Restauración quedó aún más desprestigiada.
  • Económicamente, la pérdida colonial no fue tan grave, ya que las colonias ya no eran muy rentables. De hecho, los capitales repatriados impulsaron la inversión en España.

Consecuencias sociales e intelectuales

  1. Nacionalismos periféricos: La burguesía industrial catalana y vasca vio en la crisis una prueba de la ineficacia del sistema político español, pero al mismo tiempo exigió proteccionismo para sus productos.
  2. Regeneracionismo: Movimiento liderado por Joaquín Costa, que proponía:
    • Olvidar el pasado glorioso y modernizar España.
    • Impulsar la educación y la alfabetización (“escuela, despensa y siete llaves al sepulcro del Cid”).
    • Acabar con el caciquismo y la corrupción política.
  3. Generación del 98: Escritores como Unamuno, Azorín, Machado y Valle-Inclán reflexionaron sobre la decadencia de España.
  4. Militarismo: Los militares culparon a los políticos de la derrota y comenzaron a intervenir más en la política, sentando las bases del intervencionismo del siglo XX.

Reformas políticas tras el desastre

En 1899, el gobierno liberal de Sagasta fue reemplazado por el conservador de Silvela, con una leve intención regeneracionista. Sin embargo, la subida de impuestos provocó rechazo social, y las reformas fracasaron.

En 1902, Alfonso XIII fue declarado mayor de edad y proclamado rey. Sin cambios reales en el sistema, el caciquismo, el turno de partidos y la corrupción siguieron dominando la política española.

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Manipulación electoral y caciquismo

La alternancia regular en el gobierno no era posible con un sistema electoral normal, era necesario manipularlo. El sistema consistía en proponer al rey un cambio de gobierno cuando el partido gobernante estaba agotado o se consideraba necesario el cambio. El nuevo presidente de gobierno era del partido contrario, a continuación se decretaba la disolución de las Cortes y convocatoria de elecciones para que el partido en el gobierno tuviera la mayoría en el parlamento. Conservadores y liberales decidían el resultado de las nuevas elecciones antes de su celebración, consiguiendo la alternancia en el poder y de camino cerrando el paso al resto de partidos políticos, que a duras penas podían conseguir algún diputado. Las elecciones se organizaban desde el Ministerio de Gobernación. La clave estaba en lo que se llamaba el encasillado; es decir, se elaboraba un cuadrante con todos los diputados que tenían que salir elegidos, tanto del gobierno como de la oposición. El referido cuadrante pasaba a los gobiernos civiles de cada provincia. Y de estos, a los alcaldes y caciques locales. A partir del encasillado, se ponían en marcha los mecanismos: falseamiento del censo, voto de personas fallecidas, “pucherazo”, compra de votos… para que los resultados de las elecciones se adecuaran a lo previamente establecido. El hecho de que los distritos fueran uninominales (en cada distrito se elegía un diputado) favorecía el resultado amañado.

Los dos principales procesos desamortizadores

  1. Desamortización de Mendizábal (1836-1837)
    • Fue impulsada por Juan Álvarez Mendizábal, un político liberal.
    • Afectó sobre todo a los bienes de las órdenes religiosas, que fueron confiscados y vendidos en subasta.
    • Buscaba reducir la deuda del Estado, financiar la guerra contra los carlistas y fomentar la creación de una clase media propietaria.
  2. Desamortización de Madoz (1855)
    • Fue promovida por Pascual Madoz durante el Bienio Progresista (1854-1856).
    • Se extendió más allá de los bienes eclesiásticos e incluyó tierras del Estado, municipios y órdenes militares.
    • Su objetivo era modernizar la economía y fomentar el desarrollo de infraestructuras.

Consecuencias de la desamortización en España

  1. Económicas
    • Se recaudó dinero para el Estado, pero no fue suficiente para resolver la deuda.
    • Las tierras fueron compradas principalmente por burgueses y grandes propietarios, dejando a los campesinos sin acceso a ellas.
    • Se impulsó un modelo de agricultura capitalista, aunque sin una verdadera reforma agraria.
  2. Sociales
    • Muchos campesinos no pudieron comprar tierras y continuaron trabajando en condiciones difíciles.
    • La Iglesia perdió poder y dejó de prestar servicios como la educación y la asistencia a los más pobres.
  3. Políticas
    • La desamortización enfrentó aún más a liberales y conservadores, ya que estos últimos defendían el papel de la Iglesia.