Codificación Ilustrada: Europa y los Intentos Hispánicos de Ordenamiento Jurídico

Codificación Ilustrada: Códigos Europeos e Intentos Hispánicos

En el siglo XVIII aparecen en Europa los primeros códigos ilustrados. Esta labor se inicia en Baviera, pero, sin duda, es la codificación prusiana el ejemplo más importante. Pronto aparece impreso un proyecto en el que se ordenaba el derecho común en una nueva forma, sistemática. A finales del siglo se reanudan las tareas, llegándose a un anteproyecto que se pondría en vigor, pero ante la Revolución Francesa se suspendió su aplicación. Durante años fue muy elogiado, si bien, el código francés (que sigue líneas liberales) disminuyó la admiración que le había dispensado Europa.

Los códigos ilustrados suponen una nueva técnica de legislar. Son una reelaboración de la materia jurídica dentro de unos principios del Antiguo Régimen, pero con un sentido nuevo de ordenación del derecho. En el siglo XVIII van a fructificar en unos códigos y proyectos para dotar a la vieja sociedad del Antiguo Régimen de un orden y sistema para su consolidación y mantenimiento.

En España se dieron varios intentos de codificación liberada. Sin embargo, todos quedaron en intentos, sin que se llegase siquiera a redactar un anteproyecto. No era, desde luego, tarea fácil. Suponía la reordenación de materiales muy extensos. Sólo era posible redactarlo con el apoyo real, pero éste no fue constante ni claro en sus objetivos; no fueron capaces los reyes ilustrados de alcanzar tal obra (todavía en 1805 se pone al día la recopilación a través de la Novísima). Por eso, hemos de hablar más de intentos que de realidades en la codificación ilustrada española. También habría que añadir que las corrientes de derecho natural en España fueron menores.

Propuestas y Proyectos de Codificación en España

En 1748, un jurista valenciano, Mora y Jaraba, escribe “Los errores del derecho civil y abusos de los jurisperitos”, donde proponía una renovación del derecho con unos códigos nuevos. Se inspira en Muratori, haciendo ver las enormes dificultades que encontraban los juristas en aquel sistema jurídico. Ante la diversidad de normas en que se debaten los conflictos, proponía que se nombre una comisión de juristas y profesores que ordenasen las normas por que se han de regir. Mora y Jaraba propone que se olviden las materias usuales en las universidades que a nada conducen en la práctica y se introduzcan otras que no se enseñan porque no están en el derecho de Roma, como, por ejemplo, mayorazgos, mejoras del tercio y quinto,… Para ello, nada mejor que la redacción de un código teórico-práctico que reduzca a un todo, el derecho romano y el patrio. Debería acompañarse de un resumen y de un diccionario de palabras jurídicas para facilitar el aprendizaje del derecho.

Mayor interés posee la propuesta del Marqués de la Ensenada para la reforma de las universidades y la realización de un código ilustrado: propone que se estudie el derecho real o patrio en las universidades, en lugar del derecho romano. Es evidente que Ensenada pretendía una obra más avanzada. Ordeñana (colaborador de Ensenada) daría los primeros y sucesivos pasos para lograr que se redactase aquella obra. Envió a un estudiante a Alemania para que estudiase el Código Federiciano o prusiano, sobre cuyo modelo había de ordenarse el nuestro, pero perdió, al parecer, su tiempo.

Ordeñana se dirigió esta vez a Mayans para que se encargase de aquella obra. En todo caso, no fue posible realizarlo ya que la caída de Ensenada del favor regio termina con esta posibilidad. Mayans había entendido perfectamente lo que era la codificación ilustrada. Sus ideas parecen más avanzadas que las de Mora. En todo caso, no se llegó ni a empezar la tarea.

El Código Carolino: Un Intento de Codificación Penal

Años más tarde de nuevo se quiso reformar el código ilustrado, ahora reducido solamente al ámbito penal. En el ambiente de la ilustración existían ideas sobre el delincuente y las penas que abogaban por un cambio de las normas existentes; el primer paso para distinguir a los delincuentes y sus destinos debía ser la formación de un código criminal o de leyes penales. El rey lo encargó al consejo y éste mandó que se coleccionasen las leyes penales. Sin embargo, el código quedó en puro deseo. Apenas se llegó a la formulación de un índice, de un plan y distribución de lo que podía haber sido el primer código criminal de España.

Fracaso de la Codificación Ilustrada en España

La codificación ilustrada fracasa en España. El fracaso fue en la monarquía hispana, donde el iusracionalismo protestante no se recibió con suficiente amplitud por razones de ortodoxia y de miedo a la revolución. Con todo, hay que pasar el tanto de culpa a la doctrina jurídica española ilustrada: no hay grandes juristas y los que más destacan están dedicados a la política y a las grandes reformas.