Características de la Pintura Barroca y Movimientos Artísticos del Siglo XIX

Características de la Pintura Barroca

La luz es un elemento clave en la composición y en la representación del volumen y el espacio. Encontramos dos tendencias: claroscurista-tenebrista y diáfana de luces claras. Fueron relevantes la iluminación de interiores, como el claroscuro para un contraste violento de luces y sombras. En la iluminación exterior continuaron las luces naturales.

El color va a actuar como elemento delimitador de las formas, principal recurso compositivo y de representación espacial. La línea pierde importancia en los contornos; ahora va a ser subjetiva, brillante. El colorido en el barroco fue vivo, luminoso y rico en tonalidades. La pincelada va a ser lineal, precisa, concreta y fina; también hay viveza en la pincelada suelta de manchas.

Composición: Alcanzó grandes logros de captación del movimiento en el acto, era la preocupación prioritaria. La dinamización se logró a través de inestables líneas de tensión abiertas, diagonales o espirales. Los cuerpos también rompieron con el estatismo con sus rostros y cuerpos. Frecuentes asimetrías y atectonias. Son auténticas escenografías teatrales. Gran expresividad. Se logró la tridimensionalidad, perspectivas múltiples, trampantojo: efecto de rompimiento espacial ficticio por la representación en cúpulas y bóvedas de arquitecturas irreales. Sotto in su: perspectiva desde un lugar cercano al suelo.

Menciona cuatro pintores del post impresionismo:

  • Van Gogh (1853-1890): Vida azarosa y atormentada. Sus primeras obras reflejan el influjo del realismo holandés y tiene por temática una clara denuncia social. Posteriormente evoluciona hacia la exaltación del color con una pincelada continua, fuerte y agresiva. Destacamos La noche estrellada. En los últimos años vivió una crisis que le llevó al suicidio. Los girasoles y La habitación.
  • Gauguin (1848-1903): Se inició en Francia con obras como Visión después de sermón. Abandonó París y se instaló en Haití. En su obra reflejó su vida sencilla y pura, llena de vegetación y sensualidad con sus conocidas tahitianas. Utiliza composiciones sencillas y equilibradas aplicando el color de manera arbitraria.
  • Toulouse-Lautrec (1864-1901): Existencia trágica por deformidad física. Su temática giró en torno a la vida nocturna de Montmartre. Retrató a algunos de los artistas más famosos de su tiempo. Pocos rasgos en sus personajes, profunda humanidad. Lenguaje simple y expresivo. Figuras captadas como siluetas.
  • Cézanne (1839-1906): Lleva al lienzo las formas de la naturaleza de una forma sintética basada en el rigor geométrico. Reduce la realidad anunciando así el cubismo. En su pintura reinan el orden y la claridad. Amplia gama de tonos que crean volumen y reflejan la luz.

Movimientos Artísticos del Siglo XIX

  • Neoclasicismo: Surge a mediados del siglo XVIII como reacción a los excesos decorativos del rococó. Se consolida a finales de siglo con la Ilustración, defenderá la lucha de un mundo basado en la razón. La obra de arte adquiere un contenido moral y social destacando el poder de Napoleón. Museo del Prado de Juan de Villanueva.
  • Urbanismo: La Revolución Industrial dio lugar a un crecimiento urbano sin precedentes como consecuencia del éxodo rural y del crecimiento de la población europea. Destacamos el Ensanche realizado por Alfonso Cerdá en Barcelona.
  • Romanticismo: Primera mitad del siglo XIX, carácter revolucionario, ruptura con la tradición y aparición de libertad, situándose el sentimiento por encima de la razón. Indaga en todos los aspectos que se le escapan al ser humano de la razón, como La barca de Dante de Delacroix.
  • Realismo: De la segunda mitad.

Pintores Barrocos Españoles

  1. José de Ribera (1591-1652): Valenciano, establecido en Nápoles. Pinta escenas de martirio y penitentes con un estilo tenebrista muy dramático, de gran realismo, con dominio del dibujo y extraordinario colorido (El martirio de San Felipe). Posteriormente su estilo se hace iluminista (Inmaculada). La Piedad, 1633 (detalle).
  2. Diego Velázquez (1599-1660): Tras una primera etapa tenebrista en Sevilla donde realiza bodegones de gran realismo (Vieja friendo huevos, El aguador), se traslada a Madrid donde es nombrado pintor de cámara de Felipe IV. Hace dos viajes a Italia. Pinta retratos (Felipe IV, Conde-Duque de Olivares, Príncipe Baltasar Carlos), a caballo o de caza, sin olvidar los bufones (Niño de Vallecas), cuadros mitológicos (Los borrachos, La fragua de Vulcano, La Venus del espejo, Las hilanderas), cuadros históricos (La rendición de Breda o Las lanzas), paisajes. Su obra maestra es Las Meninas, retrato colectivo de la familia real. En todos ellos destaca su dominio magistral de la perspectiva aérea, la luz, el dibujo y el colorido brillante aplicado con una pincelada suelta.
  3. Francisco de Zurbarán (1598-1664): Extremeño que trabaja en Sevilla. Con un estilo tenebrista pinta temas religiosos de composición simple y estática, con dibujo firme, estudio del volumen y rico colorido (San Hugo en el refectorio). Pinta también bodegones ascéticos, casi místicos y retratos a lo divino (Santa Casilda, Santa Margarita), de santas representadas como damas de la época.
  4. Bartolomé E. Murillo (1617-1682): Sevillano. Tras una primera fase juvenil tenebrista, su estilo se ilumina. Tiene gran éxito como pintor de temas religiosos llenos de gracia, delicados y dulces, de rico colorido y factura suelta y vaporosa. Entre sus obras destacan sus Inmaculadas, Los niños de la concha, Niños comiendo fruta.