Anatomía del Tronco Encefálico y Cerebelo: Estructura y Funciones Clave

Anatomía del Tronco Encefálico y Cerebelo

Protuberancia Anular (Puente de Varolio)

La protuberancia anular, también conocida como puente de Varolio, tiene forma de cubo y presenta seis caras:

  • Cara anterior: Convexa, donde se observan los nervios trigéminos.
  • Cara posterior: Cubierta por el cerebelo.
  • Cara inferior: Se comunica con el bulbo raquídeo, separado por el surco bulbo protuberencial.
  • Cara superior: Mira a los pedúnculos cerebrales.
  • Caras laterales: Se confunden con los pedúnculos cerebelosos medios.

La sustancia gris se halla en el centro y la blanca alrededor.

Funcionalmente, la protuberancia es un órgano de conducción y un centro funcional.

Como órgano de conducción, pasan las vías sensitivas que van de la médula al cerebro. Todas las fibras se relacionan con el lado opuesto del cuerpo.

Como centro funcional, la protuberancia es un centro de estación que permite a la persona mantenerse de pie.

Además, es un centro de asociación que interviene en las emociones y determina los fenómenos fisiológicos que las acompañan, como la aceleración del pulso y de la respiración.

Pedúnculos Cerebrales

Los pedúnculos cerebrales salen de la protuberancia en forma divergente. Llevan al cerebro las fibras procedentes de los centros inferiores. Comprenden:

  • El haz piramidal motor.
  • La cinta de Reil sensitiva.
  • Los pedúnculos cerebelosos superiores que unen al cerebro con el cerebelo.

En un corte transversal del pedúnculo cerebral se observan tres zonas:

  • Pie del pedúnculo: O piso inferior, que encierra las fibras motoras.
  • Locus Níger: O núcleo de sustancia gris, que separa el pie del casquete.
  • Casquete: Que encierra las fibras sensitivas de la cinta de Reil.

Una lesión del pie produce movimientos exagerados. Una lesión del casquete origina movimientos defensivos, indicando una sensación dolorosa.

Tubérculos Cuadrigéminos

Los tubérculos cuadrigéminos son cuatro eminencias situadas detrás de los pedúnculos cerebrales.

Están separadas por dos surcos que se cortan en ángulo recto.

Los dos tubérculos superiores dan origen a las cintillas ópticas.

Son centros reflejos de la contracción del iris; su excitación contrae fuertemente el iris y su extirpación impide que la pupila reaccione a la luz.

Los tubérculos inferiores están en relación con los nervios auditivos y con los nervios ópticos.

Trayecto de la Cinta de Reil

La cinta de Reil se forma en la parte superior del bulbo, penetra en la protuberancia en forma de una cinta ancha que después se divide en dos partes.

Cada parte forma el casquete de un pedúnculo cerebral, para constituir después el segmento posterior de la cápsula interna que penetra en las capas ópticas para relevar sus fibras y distribuir, por fin, sus ramificaciones a los centros sensitivos de proyección de la corteza cerebral.

Válvula de Vieussens

La válvula de Vieussens es una lámina de sustancia nerviosa que une los dos pedúnculos cerebelosos superiores y forma la pared superior del cuarto ventrículo. Está constituida por una lámina de sustancia gris y otra de sustancia blanca.

Cuarto Ventrículo

El cuarto ventrículo es el espacio que queda por detrás del bulbo y de la protuberancia, cubierto por el cerebelo. A su nivel se observan varios núcleos que van a formar el nervio neumogástrico.

En el suelo se distinguen eminencias y depresiones que recubren los núcleos de origen de los principales nervios craneanos.

Las principales son:

  • La eminencia teres (origen del motor ocular común).
  • El ala blanca interna (origen del hipogloso).
  • El ala blanca externa (origen de la rama del acústico).
  • El ala gris (origen del neumogástrico).

A lo largo del calamus se desprenden fibras blancas que al reunirse forman una rama del nervio acústico.

Cerebelo

El cerebelo es un órgano impar, situado debajo de los lóbulos occipitales del cerebro, por encima del bulbo y por detrás de la protuberancia anular. Consta de un lóbulo medio o vermis mediano y dos lóbulos laterales o hemisferios cerebelosos.

Su diámetro transversal es de 8 a 10 centímetros y el vertical es de 5 centímetros. Su peso medio es de 140 gramos.

El lóbulo medio presenta en la cara superior una eminencia longitudinal, dividida por surcos transversales y paralelos que le dan el aspecto de gusano, de donde obedece su nombre de vermis.

Los hemisferios cerebelosos están surcados de surcos de diferente profundidad. Los de gran profundidad penetran hasta la masa central de la sustancia blanca, dividiendo al cerebelo en 26 segmentos, llamados lóbulos. Los de menos profundidad dividen a los lóbulos en segmentos más pequeños llamados láminas o laminillas.

El cerebelo está separado del cerebro por medio de un repliegue de la duramadre, denominada tienda del cerebelo.

Interiormente, el cerebelo presenta dos clases de sustancias: la sustancia gris y la blanca. La sustancia gris que forma la corteza del cerebelo penetra en la sustancia blanca acompañando a los surcos. Hay también sustancia gris en el centro, constituyendo los núcleos. La sustancia blanca que ocupa la masa misma del cerebelo, así recortada por las prolongaciones de la gris, da el aspecto de arborizaciones, lo que los antiguos anatomistas le dieron el nombre de árbol de la vida.

Los tres pares de pedúnculos cerebelosos: superiores (unen al cerebelo con el cerebro), medios (unen al cerebelo con la protuberancia) e inferiores (unen al cerebelo con el resto del sistema nervioso).

A pesar de que el cerebelo ocupa una porción más o menos voluminosa en la masa encefálica, desempeña, al parecer, un papel secundario, asomando como completamente extraño a las manifestaciones de la inteligencia y de la sensibilidad. El cerebelo refuerza la energía de las contracciones musculares. Sin ser órgano del equilibrio, por su relación con los canales semicirculares del oído interno, conserva el equilibrio. Coordina los movimientos que el organismo por instinto o voluntariamente se propone realizar.

Una paloma que ha sufrido la ablación del cerebelo, sigue moviéndose, pero desordenadamente, como si estuviese ebria; no acierta a apoderarse de unos granos, porque no puede coordinar sus movimientos con este fin.