Música del siglo XX: Vanguardias, Expresionismo y Dodecafonismo

Futurismo y Dadaísmo en la Música

Futurismo (1913)

Movimiento radical que promueve la inclusión de ruidos en la música, como chirridos y bocinas, e inventa nuevos instrumentos llamados intonarrumori. Su propuesta es un ataque a lo establecido, con conciertos provocadores.

Aportación: incorporación del ruido en la música.

Dadaísmo

Movimiento más radical que el futurismo, busca destruir las escuelas y desmitificar el arte. Propone que la música debe incluir sonidos aleatorios de cualquier tipo, duración y altura.

Aportación: incorporación del azar en la música.

Disolución de la Tonalidad a Finales del Siglo XIX y Principios del XX

Vía Impresionista Francesa

Se basa en la neomodalidad (influencias gregorianas y orientales) y el uso de escalas novedosas en la construcción musical.

Vía Alemana-Austriaca

Se enfoca en la armonía cromática del siglo XIX, con tensiones en los acordes y ausencia de resoluciones claras, influenciada inicialmente por Wagner y luego desarrollada por los postrománticos como Mahler, Strauss y Scriabin, vinculándose finalmente con Arnold Schönberg.

Características Generales del Expresionismo Alemán

En Alemania, antes de la Primera Guerra Mundial, surge la vanguardia artística conocida como Expresionismo, caracterizada por la distorsión de la realidad a partir de la angustia interior del artista, como reacción al Impresionismo francés. Esta tendencia se extiende a la literatura, pintura, música y cine tras la guerra y convive con la corriente Neoclásica en Europa, representada por músicos como Hindemith, Orff y Weill.

Arnold Schoenberg

Formación y Primera Etapa de Composición

La etapa de Romanticismo “postwagneriano” (1897-1905) se caracteriza por la composición de obras con un fuerte predominio del cromatismo, el uso de Leitmotiv y un enfoque programático. Las principales obras de este periodo incluyen Noche transfigurada (1899), Pelleas y Melisande (1903) y Gurre Lieder (1900-1911). En ellas, se supera la complejidad de la música de Wagner, Mahler y Strauss, acercándose a los límites de la tonalidad tradicional. Además, se introduce el Sprechgesang (recitado-cantado).

Etapa de Expresionismo Atonal

El cambio hacia la atonalidad comienza en las obras instrumentales de transición como los Cuartetos (1905, 1908) y la Sinfonía de cámara (1907), que ya no tienen un programa y presentan un cromatismo extremo, aunque aún son tonales. Schoenberg se aleja del gigantismo orquestal, usando combinaciones instrumentales más pequeñas y recursos como el contrapunto y la forma cíclica.

Entre 1908-1909, Schoenberg rompe con la tonalidad, entrando en su etapa atonal o expresionista, caracterizada por una música emocionalmente intensa que no busca la belleza. Sus recursos incluyen:

  • Desprendimiento de un centro tonal.
  • Cromatismo libre.
  • Tratamiento igualitario de los 12 tonos del sistema temperado.
  • Ausencia de tríadas y resoluciones tonales.

A este proceso lo denominó “emancipación de la disonancia”, aunque no le gustaba el término atonal y prefería pantonal (“en todos los tonos”). Schoenberg eliminó elementos del sistema tonal y buscó una música más compleja y disonante. También es de esta época su Tratado de armonía (1911). Entre 1915-1923, Schoenberg no compone, pero está desarrollando su nuevo sistema compositivo.

Etapa Dodecafónica

Schoenberg crea el método de composición con doce sonidos (dodecafonismo), basado en una serie que organiza los doce sonidos cromáticos de manera arbitraria para dar unidad a la obra. La serie es libre, pero debe evitarse un orden que recuerde a la tonalidad. Todas las doce notas deben ser escuchadas antes de repetir la serie. Dentro de la serie, los sonidos pueden ser usados de forma sucesiva (melódicamente) o simultánea (homofónica o contrapuntística), y se puede emplear en diferentes octavas, timbres y ritmos. La serie también puede manipularse de manera original, retrógrada, invertida o retrógrada invertida, y puede ser traspuesta a cualquier altura. Este sistema es cerrado, lógico, ordenado y estricto, eliminando la sensación de tónica y, por tanto, la “fuerza de la gravedad” de la tonalidad. Se basa en disonancias, es decir, sonidos más alejados en el sistema armónico y menos familiares al oído. Las obras de Schoenberg que utilizan este método incluyen la Suite para piano, Quinteto para viento y Variaciones para orquesta. A las composiciones basadas en este sistema se les llama seriales.

Etapa Americana

Tras la llegada de Hitler al poder en 1933, Schoenberg se traslada a EE.UU., donde fusiona su sistema dodecafónico con elementos de la tonalidad tradicional en obras como Oda a Napoleón, Un sobreviviente de Varsovia (dedicada a los judíos muertos en los campos de concentración) y la ópera-oratorio Moisés y Aarón. Sus innovaciones musicales fueron cruciales en el siglo XX y tuvieron un impacto significativo en otros músicos:

  • Hindemith: Rechazó la atonalidad.
  • Stravinsky, Bartók, Messiaen: Usaron el sistema dodecafónico de manera ocasional.
  • Berg, Webern, Dallapiccola: Se implicaron plenamente en el dodecafonismo.

Repercusiones de las Innovaciones de Schönberg en la Música Posterior

Alban Berg

Alban Berg, discípulo y amigo de Schoenberg, es el músico más accesible de la Segunda escuela de Viena debido a que combina la técnica dodecafónica con la expresión del sentimiento, lo que da a su música un tono romántico. Aunque utiliza los métodos constructivos de su maestro, Berg se permite más libertad en la serie de sonidos y, en ocasiones, emplea progresiones armónicas que recuerdan al sistema tonal. Entre sus obras instrumentales destaca el Concierto para violín “a la memoria de un ángel”. También compuso dos grandes óperas: Wozzeck (1921), de estilo expresionista, y Lulú (1935), más abstracta y siguiendo el sistema dodecafónico.

Anton Webern

Webern, discípulo y amigo de Schoenberg, fue el más radical de los tres, llevando el sistema dodecafónico de Schoenberg más lejos al aplicar el concepto de serie no solo a las notas, sino también al ritmo, timbre y dinámica. Su música es atonal y dodecafónica, sin los aspectos románticos de Berg. Es concentrada y económica, utilizando los mínimos elementos y empleando procedimientos seriales como la inversión y la retrogradación, evitando las repeticiones. Sus obras son pequeñas, con ritmos complejos y gradación dinámica extrema (de ppp a fff), y son necesariamente breves debido a la intensa tensión que generan.

Recepción de la Segunda Escuela de Viena

El grupo formado por Arnold Schoenberg, Alban Berg y Anton Webern es conocido como la Segunda escuela de Viena. Su música generó controversia, con dos posturas principales: algunos la consideraban anárquica y sin futuro, mientras que otros creían que representaba el único camino para la evolución de la música. Las dificultades para aceptar esta música eran, por un lado, la disonancia poco familiar al oído, y por otro, su carácter cerebral y racional. Sin embargo, se puede argumentar que el concepto de disonancia es relativo y ha evolucionado a lo largo de la historia de la música. Schoenberg no se veía como un revolucionario, sino como alguien que dio un paso más al considerar los armónicos más alejados como consonancias, y su música puede ser analizada de manera tan racional como cualquier otro sistema.

Trascendencia de la Música de Webern

En el caso de Webern, su música fue muy poco reconocida y aceptada en vida, pero tras la Segunda Guerra Mundial comenzó el reconocimiento de su obra, sobre todo a partir de los Cursos de verano de Darmstadt celebrados desde 1946.