La Revolución Soviética.La dualidad de poderes: el gobierno provisional y los sóviets.
El gobierno, de carácter liberal y burgués, a finales de año convocó unas elecciones por sufragio universal masculino con el fin de elegir una Asamblea Constituyente, para convertir a Rusia en una república democrática. El ejecutivo también aprobó diferentes medidas liberalizadoras, como el reconocimiento de los derechos de expresión, la disolución de la policía zarista y la abolición de todos los derechos estamentales. Por otra parte, el gobierno adoptó una decisión que fue muy impopular: seguir con la guerra. Debido a esto, la población empezó a darse cuenta de que las decisiones del ejecutivo no solucionarían dos de los problemas que se le planteaban:
- Las pésimas condiciones laborales y de vida.
- El acceso a la propiedad de tierras.
En el frente, los desastres sucedían uno tras otro y muchos soldados desertaban. Simultáneamente, se estaba formando un poder paralelo al del gobierno, el poder de los sóviets (obreros y soldados, y ahora se unían los campesinos). El sóviet de Petrogrado, dominado por los mencheviques y social-revolucionarios, cada vez tenía más apoyo popular, lo que debilitaba la autoridad del gobierno.
En 1917, Lenin, máximo dirigente de los bolcheviques, regresó de su exilio. Este consideraba que el partido bolchevique tenía que ser la vanguardia de la revolución y la clave del éxito revolucionario.
Debido a que no mejoró la situación del pueblo, los bolcheviques fueron acusados de insurrección y fueron perseguidos y reprimidos duramente. Con el fin de aumentar el apoyo popular, el gobierno de mayoría liberal pasó a ser presidido por Kérenski, que lideraba una facción social-revolucionaria cuyo objetivo era convertir Rusia en una democracia de carácter popular.
Por último, el general Kornílov intentó dar un golpe de estado para restaurar el orden, disolver a los sóviets, reprimir a los bolcheviques e instaurar un régimen autoritario.
El gobierno era incapaz de dominar la situación y tuvo que pedir ayuda a los soldados revolucionarios y a los bolcheviques armados a fin de sofocar el intento golpista del general. De este modo, los bolcheviques ganaron apoyo popular y el ejecutivo quedó muy debilitado. La pobreza y la desesperación crecían y la población era más receptiva al mensaje de los bolcheviques (liderados por Lenin), que difundían las Tesis de Abril:
- Paz inmediata con los alemanes.
- Distribución de tierras a los campesinos.
- Entrega de las fábricas a los comités de obreros.
- Reconocimiento de los soviets como poder supremo.
Con este programa, los bolcheviques aumentaron su prestigio y alcanzaron la dirección de los sóviets de Petrogrado.
La Revolución de Octubre y las primeras medidas del nuevo gobierno bolchevique.
Los bolcheviques habían constituido un Comité Militar Revolucionario y organizaron la insurrección armada contra el gobierno. Una vez que las tropas de Petrogrado habían dado su apoyo a los sóviets, durante la tarde del día 24 y la noche del 24 al 25 de octubre, estos se apoderaron de la oficina central de teléfonos y telégrafos, de las instalaciones de ferrocarril, de los puentes, bancos, edificios oficiales y de las instalaciones de energía eléctrica de la capital. El crucero Aurora dirigió sus cañones al Palacio de Invierno, que apenas tenía apoyo. El 25 de octubre, los bolcheviques armados y los soldados y marinos simpatizantes ocuparon el Palacio y derrocaron al gobierno. Kérenski huyó. Se trataba de un golpe de estado que llevó a cabo un partido minoritario en una situación de vacío de poder y de descomposición del estado. Se constituyó el nuevo ejecutivo, el Consejo de Comisarios del Pueblo, presidido por Lenin y compuesto por Trotski y Stalin.
El nuevo gobierno adoptó rápidamente sus primeras medidas: el derecho a la paz, el derecho a la tierra, el decreto sobre las nacionalidades y el decreto sobre las empresas. La retirada de la guerra llevó a la firma del Tratado de Brest-Litovsk con Alemania. En Moscú hubo mayor resistencia. Se inició la expansión de la Revolución Bolchevique por todo el territorio ruso.
Los años de la Guerra Civil.La Guerra Civil.
A partir de la revolución de Octubre, los bolcheviques monopolizaron el poder y marginaron a las demás fuerzas políticas, lo cual contribuyó al estallido de una sangrienta conflagración civil. Se trataba de una oposición muy heterogénea (zaristas, mencheviques, liberales y social-revolucionarios), que difícilmente se podían poner de acuerdo. El conflicto se complicó por la participación de potencias extranjeras, que querían erradicar al comunismo. Los blancos (generales antirrevolucionarios) dirigían la fuerza militar anti-bolchevique, que dispusieron del apoyo de tropas extranjeras, muchas estaban en Rusia a consecuencia de la Primera Guerra Mundial. Los bolcheviques disponían del numeroso, potente y disciplinado Ejército Rojo organizado por Trotski. Finalmente, los aliados accedieron a retirar sus tropas de Rusia y el Ejército Rojo tomó la iniciativa. A partir de Noviembre de 1920, los bolcheviques recuperaron Ucrania y los estados del Cáucaso y establecieron los regímenes soviéticos. En 1922, los bolcheviques habían recuperado la mayor parte del antiguo imperio.
Dictadura bolchevique y comunismo de guerra.
Los bolcheviques implantaron en Rusia un régimen dictatorial unipartidista. Se celebraron las elecciones en la Asamblea Constituyente previstas por el gobierno liberal. Los resultados concedieron la mayoría a los social-revolucionarios, pero el gobierno bolchevique disolvió el Parlamento. La pieza clave del nuevo sistema era el Partido Comunista, que dominaba las instituciones fundamentales del nuevo Estado. Inmediatamente se creó la policía política – La Checa – y miles de personas contrarias a los bolcheviques fueron ejecutadas.
Las circunstancias de la guerra llevaron a la instauración de una política llamada comunismo de guerra, conjunto de medidas de control de toda la producción, para asegurar el abastecimiento de la población y del ejército, y contener la inflación. El gobierno nacionalizó muchas empresas industriales y estableció un control estricto del comercio interior y exterior. Durante la guerra, el problema más grave fue conseguir alimentos para las poblaciones urbanas, para lo cual el nuevo gobierno estableció requisas forzadas, y envió soldados a las diferentes regiones para exigir a los campesinos que entregasen alimentos. En 1920 se produjo una oleada de protestas y de disturbios. Los hechos más significativos se produjeron en Kronstadt.
La Tercera Internacional.
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) fue creada en 1922. El instrumento para promover la revolución mundial fue la Tercera Internacional. Se dirigía a todo el partido socialista de Europa que no hubiera abandonado los objetivos revolucionarios. Entre los partidos políticos de la Segunda Internacional se habían impuesto los criterios partidarios de la lucha política electoral al fin de conseguir el poder y que habían renunciado a promover una revolución inmediata. Los comunistas rusos aprobaron 21 condiciones: llamarse comunistas, rechazar el socialismo reformista, introducirse en sindicatos socialistas, infiltrarse en el ejército, imponer una disciplina férrea, obedecer al ejecutivo internacional, utilizar medios legales y clandestinos para promover la revolución, y expulsar a aquellos miembros que no cumpliesen esas condiciones. A consecuencia, los partidarios de considerar esta revolución como verdadera realización del marxismo se separaron de los partidos socialistas y crearon en Europa partidos comunistas.
La Economía Mundial.El Lastre de la Guerra: las indemnizaciones de guerra.
Una vez acabada la guerra se inició una dura tarea de reconstrucción. Dos problemas: las reparaciones y las deudas. El Tratado de Versalles había declarado a Alemania la responsable de la guerra y la obligaba al pago de una fuerte indemnización a los países aliados, principalmente a Francia. La economía alemana no podía hacer frente al pago de una cantidad tan elevada. El Reino Unido era partidario de reducir sustancialmente los pagos; Francia, al haber sido el país más afectado por la guerra, exigía el pago íntegro de las reparaciones. Alemania retrasó la liquidación de las reparaciones, a fin de garantizar el cobro de las indemnizaciones. Esta ocupación provocó el desplome definitivo de la economía alemana y el desencadenamiento de un proceso inflacionista sin precedentes (hiperinflación) que provocó que la moneda alemana perdiese todo su valor. Esto obligó a las potencias vencedoras a plantearse el tema de las reparaciones. Los aliados aprobaron el Plan Dawes que facilitaba su liquidación al reducir fundamentalmente el importe de los pagos anuales y creaba vías de concesión de créditos a Alemania con el objetivo de revitalizar su economía. Los capitales extranjeros llegaron en grandes cantidades a Alemania, esto permitió la recuperación de su economía. El Ruhr fue evacuado por las tropas francesas en el año 1925. La conferencia de Lausana puso fin a las indemnizaciones de guerra.
Las deudas de Guerra.
Los principales países acreedores eran EE.UU. y Reino Unido; los máximos deudores eran Francia, Italia y Bélgica. El pago de las deudas se convirtió en un asunto complejo porque querían vincular esta cuestión a la de las reparaciones que debía satisfacer Alemania.
Los ¨felices años 20¨
La posguerra permitió el inicio de un periodo de expansión económica generalizada, que se había detenido durante los años de la guerra; este incremento llevó a una subida de precios general. Todas las economías sufrieron una fuerte recesión económica provocada por el aumento excesivo de la oferta y el estancamiento de los precios y un fuerte aumento de la tasa de paro. Las principales economías empezaron a recuperarse. A partir de 1925, los índices de producción anteriores a 1914 fueron superados y algunos sectores industrializados, como el automóvil, experimentaron un crecimiento espectacular.
La prosperity.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, EE.UU. había tomado el relevo del Reino Unido y se convirtió en la primera potencia económica del mundo: no había sufrido apenas pérdidas materiales, las bajas habían sido reducidas, y las exportaciones de mercancías y de capitales habían registrado un incremento espectacular. Pasó de ser un país deudor en 1914 a ser un país acreedor cuatro años más tarde. Económicamente, EE.UU. vivió una época de esplendor tal y como nunca se había conocido, la cual todos pensaban que nunca tendría fin. Importante incremento del poder adquisitivo de los salarios, lo que permitió un fuerte aumento de consumo privado, muy superior a lo que se producía en Europa. Las familias norteamericanas se lanzaron frenéticamente a la compra de automóviles y electrodomésticos, dando forma al fenómeno conocido bajo la expresión “american way of life´´. Las ciudades experimentaban un importante crecimiento y se alzaban rascacielos y edificios singulares, verdaderos símbolos del dinamismo de la economía norteamericana en esos años. Se aceleró la concentración industrial y el monopolio, desde el sector automovilístico, controlado por tres grandes empresas: Ford, General Motors y Chrysler. Se consolidó finalmente el trabajo en cadena, al reducir los costes de fabricación, hizo posible la producción en serie.
Los problemas de la economía norteamericana.
Las bases de la prosperidad americana de los años veinte eran muy débiles y artificiales. El fuerte incremento de la demanda de bienes de consumo había sido posible gracias a la existencia del crédito: los norteamericanos ya se habían acostumbrado a la compra a plazos, sin tener dinero. Más grave todavía fue la crisis del sector agrícola. Durante la Primera Guerra Mundial, el precio del trigo aumentó y los norteamericanos decidieron exportar una buena parte de la producción del cereal a los países europeos. Atraídos por las expectativas de hacer buenos negocios, los granjeros americanos invirtieron grandes cantidades de dinero en la adquisición de más tierras y en la renovación de las herramientas y de la maquinaria agrícola. Muchos agricultores tuvieron que pedir créditos a los bancos e hipotecar sus tierras. Europa limitó las importaciones de trigo americano, y el incremento de la producción provocó una caída de los precios agrícolas. Causó la ruina de muchos agricultores norteamericanos, perdieron sus tierras y muchos tuvieron que emigrar a las ciudades industriales. Las raíces de la crisis económica de 1929 radican en la precariedad de la agricultura de EE.UU.
. La crisis de la bolsa.
La crisis de 1929 se originó en la caída del mercado de las acciones de la Bolsa de NY. Durante los años anteriores, la cotización de las acciones había ido en aumento de una manera completamente artificial y al margen de los dividendos empresariales debido a la especulación existente. El jueves 2 de octubre, “jueves negro´´, la cotización de las acciones cayó en picado. Surgió un ambiente de pánico que provocó la puesta a la venta masiva de acciones. Dicho fenómeno no hizo más que acentuar la caída de las cotizaciones. Muchas empresas tuvieron que cerrar, como muchos bancos. Entre 1929 y 1932, 5032 bancos entraron en suspensión de pagos. La crisis era imparable y afectó a todos los sectores de la economía americana. La industria de bienes de equipamiento sufrió un estancamiento a causa de la paralización de las inversiones en equipamientos industriales. Uno de los efectos de la crisis fue el paro.
Una crisis mundial.
Los efectos de la crisis no se limitaron a la economía americana, tuvieron un alcance mundial. La depresión de EE.UU., por la reducción de los préstamos al exterior y por la contracción de las importaciones, afectó el desarrollo de la economía. El mundo atravesó una etapa de profundas dificultades económicas conocidas como la Gran Depresión. Empezaron a darse síntomas de recuperación en algunos países, pero esta se quebró parcialmente en 1937 al producirse un fuerte rebote de la recesión. La crisis económica golpeó de manera particularmente violenta a los países industrializados como Reino Unido y Alemania.
Estados Unidos y el New Deal.
El programa del New Deal.
New Deal: conjunto de medidas. Se basaba en una intervención decidida del estado con el fin de erradicar la crisis. Los bancos fueron objeto de una profunda supervisión estatal y solamente se permitió la apertura a aquellas entidades financieras que ofrecieran garantías de solidez; se creó un seguro federal encargado de garantizar las cuentas bancarias de los pequeños ahorradores y evitar que una nueva crisis económica llevara a la ruina a miles de personas. El mercado de acciones mereció una especial atención por parte de los organismos gubernamentales: se creó una comisión de valores y cambio. La lucha contra el paro fue uno de los objetivos prioritarios. Aumentaron las subvenciones y los subsidios, y empezó un programa de ocupación juvenil que se centró en la repoblación forestal. Realización de un ambicioso programa de obras públicas, la pieza fundamental del cual fue el Tennessee Valley Authority (TVA). La política agrícola del New Deal estaba encaminada a revitalizar la agricultura norteamericana que atravesaba una situación de estancamiento. Con el fin de recuperar los ingresos económicos de los campesinos, el gobierno favoreció el alza de los precios agrícolas y, para conseguirlo, fomentó la destrucción de cosechas y estimuló la reducción de la producción y la diversificación de los cultivos. Política monetarista, medida con la que se pretendía favorecer las exportaciones.
El segundo New Deal.
El segundo New Deal se dirigió principalmente a mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. El gobierno norteamericano reformó el sistema tributario y aumentó los impuestos que debían satisfacer las clases más pudientes. Se aprobaron leyes sindicales. Se fijó un salario mínimo por hora y se estableció la jornada laboral máxima. Se aprobó una tímida seguridad social (Social Security Act, 1935). Los sectores más conservadores no vieron con buenos ojos la radicalidad de algunas medidas y el fuerte intervencionismo estatal sobre la economía. El Tribunal Supremo de EE.UU. invalidó algunas leyes del New Deal.
Balance del New Deal.
El New Deal alcanzó algunos logros notables. La reactivación definitiva de la economía norteamericana no se consiguió hasta finales de 1939, cuando el estallido de la guerra en Europa incentivó la industria armamentística y el conjunto de los sectores productivos. Quizás el logro más importante no fuese la reactivación económica, sino el hecho de devolver a los norteamericanos el orgullo de serlo. La sociedad americana consiguió rechazar las tentaciones totalitarias que aparecieron, y la democracia salió reforzada de la crisis.
El Nacimiento del Fascismo.Victoria y crisis de la democracia parlamentaria.
La victoria de las potencias aliadas en la Primera Guerra Mundial implicó el triunfo del parlamentarismo democrático. La guerra puso fin a los regímenes autoritarios de Alemania y del Imperio austrohúngaro. En Turquía, la derrota militar fue acompañada de una revolución que implantó una república de inspiración occidental, bajo la dirección de Kemal Atatürk. En muchos países se impuso el sufragio universal masculino y en algunos, el derecho de voto a las mujeres. En muchos lugares se estableció la jornada laboral de 8 horas y se empezaron a tomar medidas de seguridad social en caso de enfermedad, accidente o vejez. El triunfo de la democracia fue corto. En Italia, Mussolini llegó al poder y en poco tiempo se instauró la dictadura fascista. En otros países se impusieron dictaduras, por lo que la democracia solo se mantenía en pocos países.
. La irrupción del fascismo.
Las dificultades económicas y sociales que siguieron al fin de la guerra dieron lugar en algunos países a un estado de insatisfacción general de carácter político y social, particularmente fuerte entre los excombatientes, al volver a casa después de la guerra se encontraron sumidos en una situación de grave precariedad política. Este sentimiento era especialmente punzante en Alemania, donde una parte de la opinión pública pensaba que no se habían obtenido todos los beneficios que le correspondían. El fascismo fue un movimiento político que afectó a la casi totalidad de los países europeos y a algunos estados americanos. Los partidos fascistas compartían unas características comunes, cada uno tuvo una específica propia, por lo que no se puede hablar del fascismo como si se tratara de un movimiento uniforme.
Características del fascismo.
El fascismo es una doctrina política compleja, que se caracterizó sobre todo por su carácter fuertemente nacionalista y xenófobo. Los partidos fascistas querían que su respectivo país se convirtiera en una primera potencia dentro de un nuevo orden mundial. Esto llevó a los partidos fascistas a potenciar el ejército, a exaltar la guerra y a militarizar todos los aspectos de la vida. Se estableció una política autosuficiente:
Se caracterizó por:
- El rechazo de la democracia y del parlamentarismo, así como el objetivo de instaurar una dictadura de carácter totalitario.
- Un anticomunismo visceral. Explica que, en todos los países que se implantaron, los partidos fascistas recibieron desde el primer momento subvenciones y ayudas económicas.
- El anticapitalismo. Los partidos verdaderamente fascistas se manifestaron contrarios al capitalismo y a la gran burguesía, denunciaron las injusticias sociales y defendieron la adopción de medidas de carácter socializante.
- Empleo de un estilo propio muy característico. Fueron frecuentes las grandes movilizaciones de masas, el encuadre de la juventud en organizaciones propias, el uso de uniformes paramilitares y de una simbología propia y la figura de un líder carismático.
Los orígenes del fascismo italiano.
Italia y la Primera Guerra Mundial.
Italia formó parte del bando aliado durante la Primera Guerra Mundial. Desde 1870 el país transalpino había podido vivir unificado, aunque su economía no había crecido demasiado, sobre todo la zona sur. El norte de Italia sí era bastante próspero, gracias a su reciente industrialización. Parte de culpa de este contraste lo tenía un poder legislativo bastante corrupto. Desde su formación, Italia había sido una monarquía constitucional, hasta que en 1912 llegaron las primeras elecciones en un país que dividió sus bandos políticos entre los socialistas y los católicos.
Mussolini y el Partido Nacional Fascista.
Como era de esperar, los trabajadores tomaron las fábricas en 1920, y la amenaza de la llegada al poder del comunismo parecía evidente. En esas revueltas de los trabajadores participó activamente Benito Mussolini. A pesar de que sus orígenes fueron socialistas, Mussolini no estaba para nada de acuerdo con la neutralidad que parecía tomar su partido, incluso en la Primera Guerra Mundial. Mussolini pensaba que el nacionalismo y la guerra eran la única manera de garantizar el triunfo de la revolución. Por eso, cuando Italia entró en guerra, Mussolini se unió al ejército. Desencantado de los éxitos otorgados a Italia en el botín de guerra, Mussolini fundó con algunos compañeros más en 1923 el Fasci di Combattimento, adoptando el uniforme negro.
Los fascis ya alcanzaban los 17.000 soldados y en 1921 dieron lugar al Partido Nacional Fascista.
La crisis social y política.
El clima político y social en Italia se fue deteriorando rápidamente después de la Primera Guerra Mundial. Los obreros protagonizaron importantes movimientos huelguísticos, al tiempo que los campesinos y los jornaleros ocupaban los grandes latifundios. Temían que se produjera una revolución social que convirtiera Italia en una segunda Rusia. Ante esto, los fascistas recibieron el apoyo económico de algunos grandes empresarios. En varias ciudades del centro y del norte, las escuadras de acción fascista se enfrentaron con gran violencia a los sindicalistas y dirigentes de los partidos de izquierdas. Italia vivió una profunda crisis política e institucional. La falta de mayorías parlamentarias estables tuvo como consecuencia que los gobiernos que se formaran tuvieran una corta vida. El sistema parlamentario experimentó un fuerte descrédito y muchos italianos se mostraron partidarios de un cambio constitucional.
La toma del poder.
Mussolini preparó la toma del poder. Organizó la Marcha sobre Roma. Movilizó a miles de simpatizantes fascistas. Estos, desde Nápoles y vistiendo el uniforme fascista (camisas negras), convergieron en la capital italiana. El rey no utilizó la fuerza para paralizar el movimiento y el gobierno dimitió. Por último, el rey Víctor Manuel III nombró a Mussolini jefe del gobierno.
Mussolini no contaba aún con todo el poder, puesto que había sido nombrado jefe del gobierno de coalición en el que había representantes de otros partidos. El parlamento le concedió plenos poderes durante un año. Cambió la ley electoral y el partido fascista obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones generales de 1924. La victoria fascista se había conseguido gracias a la violencia y a la acción sobre los electores. Giacomo Matteotti (diputado socialista) denunció en el parlamento los abusos cometidos por los fascistas, este fue secuestrado y asesinado por los fascistas. El rey mantuvo a Mussolini en el poder.
El Estado Fascista.
El control del Estado.
El asesinato del diputado socialista Matteotti en verano de 1924 conmocionó Italia y provocó una oleada de indignación que se extendió por el mundo político, periodístico y diplomático. Sin embargo, una vez superado el bache, el fascismo se repuso y aceleró la implantación del Estado totalitario, que en 1925 se encontraba ya plenamente conformado.
Unos de los aspectos importantes en el régimen fascista fueron:
- La reconciliación con la iglesia católica.
- Poner fin a la situación de hostilidad con los pactos de Letrán.
La política socioeconómica.