Evolución de la Narrativa, Lírica y Teatro Español: Desde los Años 60 hasta la Actualidad

La narrativa española, desde los años sesenta hasta la actualidad, ha transitado por diversas fases: novelas experimentales en la década de los sesenta; la explosión del mercado editorial tras la desaparición de la censura en los setenta y ochenta; y la gran diversidad de subgéneros que presenta la narrativa actual.

1. La Novela Experimental (hasta 1975)

En los sesenta se observa una renovación de las técnicas narrativas, influida por la novela latinoamericana y por la narrativa de grandes escritores europeos y estadounidenses (Proust, Joyce, Kafka o Faulkner). No se abandonan los problemas sociales, pero la intención crítica se manifiesta de forma más humorística, irónica o irracional. El novelista persigue una creación subjetiva y autónoma, empleando técnicas narrativas complejas que exigen un esfuerzo por parte del lector. Algunas de estas técnicas son:

  • Cronología desordenada: elipsis, saltos temporales, flashbacks
  • Protagonista individual: desaparece la colectividad del realismo social anterior.
  • Perspectivismo: no hay una única versión de lo narrado.
  • Uso del monólogo interior: pierde importancia el diálogo a favor de esta técnica que permite al lector sumergirse en el pensamiento de los personajes.

La obra más característica de este momento es Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos (1961), ambientada en Madrid y protagonizada por Pedro, un joven médico que investiga sobre el cáncer y se ve implicado en sórdidos asuntos, mostrando la miseria moral de la sociedad española. Destaca la mezcla de discursos y registros lingüísticos, el uso del monólogo interior y los cambios de puntos de vista.

Juan Goytisolo también experimenta con técnicas innovadoras, tras sus inicios en el realismo social, con Señas de identidad (1966), cuyo protagonista es un exiliado político que regresa a España en busca de sus raíces.

Juan Marsé también se inició en el realismo social, pero entre los sesenta y los setenta se sumó a la experimentación en varias novelas ambientadas en Barcelona, como Últimas tardes con Teresa.

En esta novela experimental también destacan autores como Miguel Delibes (Cinco horas con Mario), Torrente Ballester (Los gozos y las sombras) o Carmen Martín Gaite (Retahílas), que continúan cosechando éxitos tras la llegada de la Democracia.

2. La Llegada de la Democracia

Con la llegada de la Democracia, la narrativa española tarda en encontrar una nueva orientación tras el experimentalismo anterior, pese a la libertad que supuso la desaparición de la censura. En este periodo se multiplica el mercado editorial y la narrativa se diversifica en subgéneros. Algunos de los autores más reconocidos son:

  • Eduardo Mendoza: La publicación en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta marca un punto de inflexión, recuperando el interés por la trama. Obras posteriores como El misterio de la cripta embrujada (1979) y El laberinto de las aceitunas (1982) mantienen el esquema de la novela negra, con tintes de humor.
  • Antonio Muñoz Molina: Inicia su producción novelística inspirada en la novela policiaca y el cine negro. El invierno en Lisboa (1987) refleja un ambiente de cine negro recreado en distintas ciudades. Plenilunio es otro de sus títulos más importantes.
  • Javier Marías: Se caracteriza por una prosa elegante y cuidada, con un desarrollo profundo de personajes con una compleja vida interior. Algunas de sus obras maestras son Corazón tan blanco (1992) o Mañana en la batalla piensa en mí (1994).
  • Arturo Pérez-Reverte: Reportero de guerra en sus inicios, publica en 1994 Territorio comanche. Integra una minuciosa documentación histórica con elementos y personajes propios de la novela de intriga. Es autor de la serie sobre El capitán Alatriste, La tabla de Flandes o El maestro de esgrima.
  • Rosa Montero: Periodista y escritora, es una reconocida voz femenina en la narrativa española, con grandes éxitos como La hija del caníbal o la biografía novelada de Marie Curie, La ridícula idea de no volver a verte.

3. Tendencias de la Novela Actual

La diversidad de discursos narrativos del final del siglo XX continúa siendo dominante en las obras publicadas en los primeros años del siglo XXI. En la oferta editorial más reciente se observan las siguientes características:

  • El éxito de la novela histórica: Los lectores siguen prefiriendo esta tendencia, con textos que plantean la revisión crítica de acontecimientos y la combinación de acontecimientos históricos con el relato maravilloso. Se pueden citar a Javier Cercas (Anatomía de un instante), Fernando Aramburu (Patria), Dulce Chacón (La voz dormida) o Almudena Grandes (El corazón helado).
  • Intimismo: Entre los temas más habituales están el descontento o la desorientación del individuo en su medio, la construcción de la identidad y la presencia de la literatura como parte esencial del argumento. En esta tendencia destaca Javier Marías (Tu rostro mañana), pero también Luis Landero (El guitarrista).
  • Lo urbano: Muchas obras se ambientan en grandes ciudades, como las de Almudena Grandes (Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana), aunque también ha surgido una corriente neorruralista (Jesús Carrasco, Intemperie).
  • La mezcla de géneros: Es común que las novelas incorporen elementos de otros géneros, como el ensayo o la biografía. Así sucede en Daniela Astor y la caja negra de Marta Sanz.

En definitiva, en la actualidad hay una diversidad de tendencias que conducen al eclecticismo, favorecida al entender la novela como un bien de consumo.

La Lírica Española desde los Años 70 hasta la Actualidad

La desaparición de la censura, el abandono de lo social y la diversidad de tendencias son algunas de las señas de identidad de la lírica en este amplio periodo comprendido entre la década de los setenta y la actualidad.

1. La Poesía de la Década de los Sesenta

En los primeros años de la década de los sesenta se publican antologías de autores jóvenes que eran niños durante la Guerra Civil. Estos escritores tenían una gran formación literaria, pertenecían a familias burguesas y habían recibido educación universitaria. Son poetas que abandonan la poesía social y comparten un enfoque humanista, hablando de los problemas del ser humano. Destacan:

  • José Hierro (Libro de las alucinaciones)
  • Ángel González (Áspero mundo, Tratado de urbanismo)
  • Jaime Gil de Biedma (Las personas y el verbo), que influirá decisivamente en la posterior poesía de la experiencia.

2. La Década de los Setenta: Los Novísimos

En 1970, José María Castellet publicó la antología Nueve novísimos poetas españoles, dando nombre a una generación que renueva el lenguaje poético y vuelve los ojos a poetas como Aleixandre o Cernuda. Rescatan el esteticismo y recursos de las vanguardias.

La poesía de los novísimos se caracteriza por el culturalismo, con abundantes referencias a la pintura, al cine, a la literatura, al cómic, al rock… Los sentimientos del poeta parecen pasar a un segundo plano. Pere Gimferrer es el poeta más significativo. A los 20 años obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Arde el mar. Su segunda obra es La Muerte en Beverly Hills, muy influida por el cine americano. Otras obras significativas son las de Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte) y Manuel Vázquez Montalbán (A la sombra de las muchachas en flor).

3. Los Ochenta y los Noventa: Poesía de la Experiencia y Otras Corrientes

Desde finales de los setenta surgen diversas tendencias poéticas, algunas de las cuales llegan hasta nuestros días. Entre ellas destaca la poesía de la experiencia, una lírica de corte realista que se expresa con un lenguaje accesible y natural, en la que el autor transmite sus vivencias y reflexiones a través de un yo poético fingido, máscara del poeta.

El representante principal de la poesía de la experiencia es Luis García Montero, que convierte en materia poética lo cotidiano, con distanciamiento e ironía, dominio del ritmo y un uso peculiar de la metáfora. Entre sus obras sobresalen El jardín extranjero y Habitaciones separadas.

Junto a la poesía de la experiencia surgen otras corrientes líricas en estas décadas:

  • Poesía del silencio o neopurismo: Poetas como Jaime Siles (Música del agua) o Ada Salas (La sed) meditan sobre la naturaleza de la propia poesía y del acto creativo, influidos por la poesía pura de los años 20.
  • Neosurrealismo: Recupera la imagen irracional, el verso largo y libre y el mundo de los sueños. Blanca Andreu es su principal representante. Su primer libro, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, recoge los temas recurrentes de la autora: el amor, el tiempo y la muerte.
  • Nueva épica: Poetas como Jorge Riechmann (Material Móvil) participan de esta poesía comprometida.
  • Neoerotismo: Autoras como Ana Rossetti (Devocionario, Punto umbrío) renuevan la poesía amorosa a partir de la transgresión de los tópicos típicamente masculinos.

4. Tendencias de la Poesía Actual

En la actualidad, las corrientes de finales del siglo XX citadas anteriormente siguen vigentes, y tienden a confluir en todos los poetas que empiezan a escribir a principios del siglo XXI. No obstante, se observa en estos poetas la tendencia al tono intimista, a lo narrativo y a la ausencia de elementos ornamentales, aunque cada uno tiene su propia voz. Desde el pesimismo de Antonio Lucas (Antes del mundo) a la lírica esencialmente amorosa de Juan Antonio González Iglesias (Eros es más) o la lírica rompedora y original de María Eloy García (Metafísica del trapo).

El Teatro Español desde los Años 60 hasta los 90

A finales de los años sesenta la censura comienza a ser más permisiva, un hecho que influye en el teatro ya que se pueden estrenar obras más innovadoras en temas y formas. Pero es con la llegada de la democracia cuando el panorama teatral experimenta un cambio profundo con el auge de las compañías independientes.

1. El Teatro de la Década de los Sesenta

En la década de los sesenta, autores como Alfonso Sastre o Lauro Olmo siguen la estela del realismo de Buero Vallejo, que sigue estrenando obras comprometidas como La doble historia del Doctor Valmy.

  • Alfonso Sastre consiguió burlar la censura en obras como Escuadra hacia la muerte, drama en el que unos soldados se rebelan contra la autoridad de su cabo, al que matan.
  • Lauro Olmo, por su parte, representa un realismo más social estrenando obras como La camisa, que trata sobre la pobreza, la emigración y el desarraigo.

Desde finales de los sesenta, la censura comienza a ser más permisiva y esto se nota en las innovaciones teatrales, no solo en temas y enfoques, también en técnicas escenográficas. El autor que mejor representa esta creatividad es Fernando Arrabal.

  • La obra de Fernando Arrabal evoluciona desde el Surrealismo hasta lo que él mismo llamó Teatro Pánico, una corriente teatral que presenta la realidad de forma irracional. Entre sus obras destacan Pic-Nic, sobre la incoherencia de la guerra, o El triciclo, protagonizada por seres marginales.

2. De los Setenta a los Noventa

El fin de la dictadura originó cambios trascendentales en el teatro. Entre esos cambios podemos citar el apoyo del Estado al teatro, la consolidación de grupos de teatro independiente o la recuperación de obras censuradas anteriores. En esta época también desaparece el tono reivindicativo y crítico que el teatro había adoptado en los últimos años de la dictadura.

En esta etapa tenemos que hablar tanto de autores individuales como de grupos de teatro independiente, que comenzaron a surgir en los sesenta y siempre han estado ligados a la vanguardia de la experimentación y de la investigación teatral. Entre los autores más destacados que comienzan a estrenar sus obras destacan José Sanchis Sinisterra, José Luis Alonso de Santos, Antonio Gala y Fermín Cabal.