El Régimen de Primo de Rivera: Contexto, Evolución y Consecuencias

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930): Orígenes, Desarrollo y Caída

La dictadura de Primo de Rivera, instaurada en España entre 1923 y 1930, se enmarca en un contexto europeo de auge de regímenes autoritarios. Aunque influenciada por el fascismo italiano de Mussolini, la dictadura española tuvo raíces propias, vinculadas al regeneracionismo, una corriente que abogaba por un “cirujano de hierro” para solucionar los problemas del país. Primo de Rivera justificó su golpe de Estado como una medida necesaria para combatir los males de la Restauración, especialmente el caciquismo y la oligarquía.

Apoyos y Oposiciones

El apoyo inicial a Primo de Rivera, proveniente principalmente de la España rural, terratenientes y burguesía industrial y financiera, fue disminuyendo con el tiempo. La oposición, en cambio, creció, especialmente entre las clases medias urbanas, estudiantes e intelectuales como José Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno y Vicente Blasco Ibáñez. Esta oposición se extendió a fuerzas republicanas, socialistas y a los nacionalismos periféricos (gallego, vasco y catalán), que se vieron reprimidos por el régimen, radicalizando sus posturas.

Dentro del movimiento obrero, la CNT y los comunistas se opusieron firmemente a la dictadura. El PSOE y la UGT, sin embargo, adoptaron una postura inicial de expectativa y luego de colaboración con el régimen, participando en una estructura corporativa similar a la italiana. Esta colaboración duró hasta 1928, cuando el PSOE pasó a la oposición.

La Obra de los Directorios

El régimen de Primo de Rivera se dividió en dos fases: el Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Civil (1925-1930). A pesar de ciertos logros económicos y sociales, no se logró la reconstrucción política que justificara la naturaleza transitoria de la dictadura, tal como el propio Primo de Rivera había prometido al inicio de su gobierno: “Era y sigue siendo nuestro propósito constituir un leve paréntesis en la marcha constitucional de España”.

Directorio Militar (1923-1925)

  • Suspensión de garantías constitucionales y control militar de la administración.
  • Intento de organización política a través de un partido único, la Unión Patriótica (1924), inspirado en el fascismo italiano.
  • Promulgación del Estatuto Municipal.
  • Intento de reforma fiscal con un impuesto sobre la renta, que provocó la oposición de los sectores conservadores.
  • Resolución del problema de Marruecos: victoria sobre Abd el-Krim en 1925, tras el desembarco de Alhucemas, en colaboración con Francia.
  • Disminución de la conflictividad social debido a la prosperidad económica, la represión y la falta de libertades.

Directorio Civil (1925-1930)

  • Creación de la Asamblea Nacional Constitutiva, elegida por voto corporativo, con predominio de la oligarquía agraria.
  • Política educativa: aumento de escuelas primarias y creación de escuelas de trabajo.
  • Proyectos de infraestructuras: construcción de carreteras, modernización ferroviaria y política hidráulica (embalses y canales de riego).
  • Financiación de obras públicas mediante un aumento de la deuda pública.
  • Creación de monopolios estatales en sectores clave (CAMPSA, Telefónica, etc.).

La Caída de Primo de Rivera

La caída de Primo de Rivera se debió a varios factores:

  • Creciente oposición al régimen: intelectuales, estudiantes, republicanos, socialistas y nacionalistas periféricos.
  • Enfrentamientos con el estamento militar, incluyendo la “Sanjuanada” de 1926.
  • Hostilidad hacia el catalanismo y concesión de privilegios a la Iglesia en la enseñanza.
  • Crisis económica de 1929: devaluación de la peseta y déficit comercial.

Ante la falta de apoyo, Primo de Rivera dimitió el 28 de enero de 1930 y se exilió en París. El rey Alfonso XIII encargó al general Dámaso Berenguer la formación de un nuevo gobierno. La lenta transición hacia la normalidad constitucional y la creciente oposición, culminaron con la firma del Pacto de San Sebastián (agosto de 1930). Este pacto, promovido por Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura, unió a republicanos y nacionalistas en un frente común para instaurar la República, contando con el apoyo de parte del ejército y de numerosos intelectuales.