Desarrollo y Consecuencias de la Guerra Civil Española (1936-1939)
Los preparativos de la insurrección militar que acabaría finalmente con la II República se precipitaron después de la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936. La mayoría de los militares que participaron en la conspiración eran africanistas, así llamados porque habían realizado su carrera militar en la Guerra de Marruecos.
La República y la Formación del Ejército Republicano
El 19 de julio, el gobierno republicano ordenó el reparto de armas entre la población para poder hacer frente a los militares insurrectos, ya que la República carecía de un ejército equiparable al que se había sublevado. De entre las diversas organizaciones políticas y sindicatos que apoyaban a la causa republicana surgieron los milicianos, es decir, voluntarios encuadrados en las llamadas milicias populares. La República tendrá que convertir a esas milicias de voluntarios, mal armadas y con una escasa preparación militar, en un verdadero ejército republicano.
Primera Ofensiva y Ascenso de Franco
La primera gran ofensiva de los sublevados tenía como finalidad la ocupación de Madrid para acabar rápidamente con la guerra. La campaña comenzó en el mes de agosto de 1936 cuando efectivos del ejército de África, avanzando desde el sur, ocupan Extremadura y consiguen enlazar con el ejército del norte comandado por el general Mola. A continuación, avanzan hacia Toledo y a finales de septiembre consiguen liberar su emblemático Alcázar, asediado por los republicanos desde el inicio del conflicto. Esos éxitos militares serían decisivos para el ascenso del general Franco a la Jefatura del Estado el 1 de octubre de 1936.
La Batalla de Madrid y la Guerra de Trincheras
Pero la ofensiva sobre Madrid se convirtió en una larga batalla, ya que la resistencia madrileña dirigida por el general Miaja y con la eficaz colaboración del teniente coronel Vicente Rojo, obligó a renunciar al ataque frontal e iniciar una larga guerra de trincheras. Efectivamente, con las tropas de Mola frenadas en el Sistema Central, Franco intenta dos ataques sucesivos contra la capital. En febrero de 1937, tuvo lugar la batalla del Jarama que se saldó con un fracaso de los insurrectos y evidenció la internacionalización del conflicto, debido a la participación de unidades italianas entre los atacantes y por la presencia de brigadistas internacionales entre los defensores. Y en abril se intentó de nuevo abordar Madrid desde Guadalajara y la acción fue, otra vez, llevada a cabo por tropas regulares italianas, pero la tentativa acabó nuevamente en fracaso. Estos éxitos defensivos de la República permitieron que Madrid fuera republicana hasta el final de la guerra, aunque el gobierno se trasladase a Valencia. Mientras, el gobierno republicano había acometido dos ofensivas bélicas durante los meses de julio y agosto, las batallas de Brunete (Madrid) y Belchite (Zaragoza), que entre sus objetivos incluían el intento de aliviar la presión franquista sobre el asediado norte.
Avance Franquista y la Batalla del Ebro
Después de reconquistar Teruel, las tropas franquistas avanzaron de forma imparable hacia el Mediterráneo y el 15 de abril de 1938 llegaron a la localidad castellonense de Vinaroz. De esa manera, el territorio republicano se divide en dos al quedar Cataluña aislada del País Valenciano y del centro-sur. El gobierno republicano se traslada a Barcelona.
A pesar de la difícil situación económica y militar que vivía la República, el 25 de julio de 1938 comienza la batalla del Ebro. El ejército republicano atraviesa el río y ocupa la localidad de Gandesa (Tarragona) que se encontraba en poder de los franquistas. Después de la sorpresa inicial, Franco inició una batalla de posiciones que culminó el 18 de noviembre cuando, tras romper las líneas republicanas, las tropas franquistas avanzaron hasta el Ebro obligando al ejército republicano a retroceder y cruzar el río. Se terminaba la batalla del Ebro, la más larga y cruenta de la guerra, dejando exhausto al ejército republicano.
Fase Final: Ocupación de Barcelona y Fin de la Guerra (Enero – Abril de 1939)
Hacía tiempo que el derrotismo había invadido la retaguardia republicana y que entre los políticos republicanos se había producido una división entre los partidarios de un final negociado del conflicto e incluso de la rendición y los partidarios de resistir hasta el final, con la esperanza puesta en el inicio inminente de la guerra en Europa que provocaría una intervención de las potencias aliadas.
Sin embargo, Francia y Gran Bretaña reconocieron el régimen de Franco en febrero de 1939. Y en marzo se produce el golpe de Estado del coronel Casado, quien negocia la rendición sin condiciones. En consecuencia, las tropas franquistas avanzan por la zona levantina-centro-sur republicana sin encontrar resistencia. El día 28 entran en Madrid y el 31 en la última ciudad republicana, Cartagena. El 1 de abril de 1939 Franco emite el último parte de guerra. La Segunda República, vencida en los campos de batalla y abandonada diplomáticamente por las democracias occidentales, dejaba de existir.
División Política en el Bando Republicano y el Gobierno de Negrín
El bando republicano se caracterizó por la división política y el enfrentamiento entre las diferentes organizaciones que prestaban soporte a la República.
En consecuencia, el 17 de mayo de 1937 el presidente Azaña encargó la formación de un nuevo gobierno al socialista Juan Negrín. Las colectivizaciones se paralizaron, se consiguió una mayor estabilidad política ya que el doctor Negrín se mantuvo como jefe del gobierno hasta el final de la guerra y se dio a conocer un programa de trece puntos.
La vida cotidiana durante la guerra fue muy dura para la población civil que residía en la zona republicana. Por un lado, se padeció la falta de alimentos, que fue una de las consecuencias más dramáticas de la guerra. Por otro, los bombardeos aéreos sobre las principales ciudades provocaron un elevado número de víctimas inocentes y contribuyeron a la desmoralización en la retaguardia.
Organización de la Sublevación y el Ascenso de Franco
Se considera que el general Mola fue el organizador de la sublevación militar cuya jefatura debía recaer en el general Sanjurjo. Sin embargo, este falleció cuando se estrelló el avión que lo trasladaba hacia España desde Portugal, donde se encontraba exiliado. Ese suceso forzó la creación en Burgos de una junta militar que el 1 de octubre de 1936 elevó al general Franco, debido a sus éxitos militares durante los primeros meses de la guerra, a la jefatura de los sublevados recibiendo los títulos de Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España.
Franco promulgó toda una serie de leyes que estructuraban el nuevo Estado adoptando un modelo autoritario-fascista. Así, llevó a cabo una auténtica contrarrevolución derogando las disposiciones reformistas de la República como la reforma agraria, aboliendo los estatutos de autonomía, institucionalizando la censura de prensa y prohibiendo los sindicatos de clase.
Internacionalización de la Guerra Civil
Cuando estalló la Guerra Civil, el gobierno republicano pidió ayuda a Francia y Gran Bretaña, pero el temor a que se rompiera el débil equilibrio europeo llevó a la creación del Comité Europeo de No Intervención, formado por casi 30 países incluyendo a Alemania, Italia y la URSS. El comité impidió que la República pudiese abastecerse del armamento necesario para sostener el conflicto bélico, lo cual obligó al gobierno republicano a comprar armas a la URSS, país con el que ni siquiera mantenía relaciones diplomáticas. En septiembre de 1938, ese comité ordenó la retirada de las Brigadas Internacionales, es decir, los voluntarios extranjeros que luchaban por la República; sin embargo, Franco conservó a sus voluntarios extranjeros (principalmente alemanes, italianos y portugueses) hasta verlos desfilar en Madrid.
La Guerra Civil, en opinión de muchos historiadores, fue el prólogo y el banco de pruebas para la Segunda Guerra Mundial. La lucha contra el fascismo, la internacionalización de la guerra o el bombardeo de ciudades para desmoralizar a la población civil, anunciaban lo que sería el conflicto mundial que estallaría finalmente en septiembre de 1939.